Ganadores del Festival des Architectures Vives 2015

Culminó la décima edición del Festival des Architectures Vives 2015 (Festival de Arquitectura Animado) en Montpellier, Francia, un espacio para que jóvenes arquitectos presenten sus mejores proyectos.
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Este festival busca destacar el trabajo de las nuevas generaciones de arquitectos, paisajistas y urbanistas y a la vez, le permite a los visitantes descubir o redescubrir el rico patrimonio cultural y artístico de Montpellier y La Grande Motte, ciudades donde se celebra el evento, ya que las instalaciones están ubicadas en mansiones y patios privados que normalmente no están abiertos al público y en lugares emblemáticos de la ciudad.

Estos trabajos son una invitación a la reflexión sobre la arquitectura y su desarrollo en el contexto urbano actual y además ayudan a crear un diálogo entre las obras y el patrimonio contemporáneo. Este año los ganadores de la edición FAV de Montpellier fueron: el premio del jurado fue para Margaux Rodot, Mickaël Martin y Benoît Tastet por su instalación Un dixiême printemps, un trabajo que evoca la efímera primavera recreada con cientos de  bombas blancas, rosadas y fucsias dispuestas en el patio interior del Hotel de Griffy. Los arquitectos quisieron recrear la belleza de esta estación y suspenderla en el tiempo por unos cuantos segundos.

El premio del público fue otorgado a Claire Dusonchet y Julien Plessis por por su obra Goldfish, un estanque gigante dorado que invita a la contemplación a través de un escenario teatral en donde del suelo negro emerge un estanque dorado de formas fluidaz y asimétricas que interactúan y se contraponen con el entorno de estructurada geometría. La rigidez del edificio contrasta con la superficie cambiante del estanque. Esta obra es una reinterpretación de la figura del jardín Zen, instalada en el Hotel Rozel.

En la edición de la ciudad de Grande Motte, el proyecto The Porthole, de Antonio Nardozzi y Maria Dolores del Sol Ontalba de TOMA, situado en el muelle Paul Harris fue merecedor tanto del premio del jurado como del público. Este pabellón parece moldeado y esculpido por el viento como si se tratara de una erosión. Su forma oscilante permite ver a través, así como admirarla sus distintas maneras dependiendo del ángulo desde donde se mire. Debido a la forma en como está diseñada forma un círculo perfecto.

Este año el festival rompió records con quince mil visitantes que se deleitaron con unas muestras que también le brinda a las personas la posibilidad de descubrir territorios urbanos inesperados.

//revistaaxxis.com.co

 

 

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