Arquitectura selvática

Una construcción con materiales fríos, que usa elementos arquitectónicos para disminuir el impacto del sol y se basa en los principios fundamentales de las viviendas de Singapur, es un ejemplo de lo que para la arquitecta María Arango significa una casa. 0

Hace once años, la arquitecta María Arango decidió partir para Singapur con su esposo, también arquitecto, Diego Molina. Llegó para trabajar por dos años en ONG&ONG y se quedó en esa isla. Egresada de la Universidad Javeriana, en Bogotá, María es ahora una de las directoras de la empresa y dedica su tiempo a lo que para muchos arquitectos es un sueño: diseñar casas.

“Una casa es un hogar”, define de manera sencilla, como quien menciona un lugar que protege a las personas y que, a la vez, guarda sus anhelos. “Para nosotros, construir una casa es construir un sueño. Hacer una estación de metro, por ejemplo, es algo interesante –yo trabajé en una durante dos años–, pero una casa genera satisfacción especial cuando es para una familia”, dice la arquitecta.

Su preferencia también tiene que ver con cierta intimidad que logra con el cliente, con hacer de su esperanza y su ilusión algo concreto: “Uno trabaja con lo que esa familia ha querido, tal vez por mucho tiempo, y pone toda su visión para ellos, sabiendo que, máximo en dos años, vivirán ahí. Hay edificios grandes, o proyectos que demoran varios años, pero las casas tienen otro ritmo y generan esa satisfacción personal”, afirma Diego Molina.

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Dada esa relación con la casa, no resulta raro que luego de pasar por otras secciones de ONG&ONG esté dedicada tiempo completo a desarrollar sus espacios, solo que en Singapur la experiencia es distinta de la que se puede vivir en otros lugares del mundo. Una razón, que parece obvia, la constituye el clima –mucho calor y mucha humedad– y otra muy importante es el estilo de vida: “En Singapur se usan las viviendas multigeneracionales porque las personas se casan y, al principio, se van a vivir con sus padres. Con los años, los papás se van a vivir con los hijos. A veces también los abuelos, entonces  aparece un cuarto en el primer piso –que también puede ser de huéspedes– para una persona que no pueda subir escaleras”, explica María.

La ventilación, por supuesto, se considera indispensable, pero algo que no resulta obvio es la cocina que, en realidad, son dos: “Hay una cocina ‘seca’ y otra ‘húmeda’ –explica la arquitecta. En una preparan comida sin mucho humo ni aceite. Pero sucede que aquí se usan muchas especias y curry, entonces es necesario cocinar al aire libre (donde se ubica la cocina húmeda), porque si se hace adentro, toda la casa queda invadida por el olor”, afirma  Diego.

Otro asunto importante a la hora de diseñar es el nivel de vida, sin duda, muy alto, con personas que pueden viajar a Europa fácilmente (fue una colonia inglesa hasta la Segunda Guerra Mundial, por lo que tienen una gran influencia británica), con presencia de multinacionales, gente de otros países y seguridad en la vida cotidiana.

Una casa ganadora

Una de las creaciones de María Arango resultó ganadora en los Premios Arquitectura Diáspora Colombiana (PAD), que se organizaron en Nueva York, para resaltar la labor de arquitectos y diseñadores colombianos o hijos de colombianos en el exterior. Su proyecto JKC1 obtuvo el PAD de plata en la categoría Proyecto Arquitectónico.

Esta resulta ser una muestra de una casa levantada para las características específicas de Singapur, más allá de los posibles gustos de quien la habite, pues no fue construida por encargo de sus moradores, sino para ser vendida.

Situada en un lugar de baja densidad de la isla, está rodeada de vegetación y de árboles centenarios que fueron tenidos en cuenta a la hora del diseño. Al frente tiene una piscina que se puede observar desde una amplia zona social, a través de grandes ventanales. Esta piscina también colabora en la disminución del impacto del sol. Y un jardín interior con un gran tragaluz que permite la iluminación natural de las alcobas, y también aporta frescura a la casa. Vidrios y paredes blancas ayudan igualmente a aprovechar más la luz (oscurece casi a las 8 p. m.), mientras que celosías de madera confieren privacidad a la hora de querer aislarse del entorno.

Una amplia terraza en el techo hace posible una zona social a nivel de las copas de los árboles, y se puede estar en ella sin ser observado desde abajo, pues las barandas se hallan ubicadas un poco alejadas del borde.

Los materiales, con excepción de la madera del interior del segundo piso (parte teca, parte reciclada), son fríos, así que sobresalen distintos tipos de piedra, lo que ayuda a disminuir el impacto del sol. Ventanas cruzadas mantienen la ventilación, fundamental en un clima tropical selvático. Un gran detalle es el balcón de la alcoba principal que tiene un espejo de agua en un costado.

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