Jorge Lizarazo

Cuando regresó a Bogotá a finales de los años noventa, el arquitecto bogotano, que trabajó en París durante algunos años, encontró que la oferta de textiles en el mercado –donde predominaban brocados y jacquards– era muy limitada. 

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Con la idea de proponer algo diferente a sus clientes, y con la asesoría y apoyo de expertas en el tema como Liliana Jaramillo y Mónica de Rhodes, comenzó a hacer telas con tejedores locales, una iniciativa que definió el foco de su carrera y que hoy le ha merecido reconocimiento internacional, con las creaciones de Hechizoo, la marca bajo la cual fabrica sus diseños.

Para Lizarazo, este tapete de 5,5 metros de ancho por 14 de largo es la suma de todo lo que ha aprendido en 18 años. Tejido con metal y crines importadas, tinturadas con colores definidos por la diseñadora de la casa donde se instalará, está inspirado en las cinco regiones de Colombia –Andina, Caribe, Pacífico, Orinoquia y Amazonas–. Por eso, el textil, que es una sola pieza, está dividido en cinco bandas. “En cada una se maneja el color de manera independiente, y el patrón no es simultáneo en ninguna”. Los tonos que predominan son el Bordeaux en el metal, y el blanco y diferentes intensidades de gris en la crin.

Para el arquitecto, este último material hace la diferencia. “Aunque requiere mucho trabajo –hay que escoger pelo por pelo hasta lograr la figura que estamos buscando– nos da ese toque maestro que hace que nuestras creaciones sean únicas”.

//revistaaxxis.com.co

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