La fuerza de la delicadeza

Creadas por una artista plástica, estas piezas de cerámica resaltan por la delicadeza de sus bordes. Elementos que están entre el diseño y el arte.

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Un balance entre mano firme y delicada, y mucha paciencia, es el secreto de María Cano –ceramista graduada en 2007 como artista plástica de la Universidad de los Andes– para lograr piezas resistentes, pero de bordes delgados y muy finos. Algo realmente difícil. Durante su vida universitaria no tuvo una conexión muy fuerte con este oficio. Sin embargo, hace tres años esta artista bogotana decidió que debía explorarlo: “Empecé a sentir que necesitaba hacer cerámica y encontré el taller Keramos, en Bogotá, donde tomé cursos de torno”. 

Ahora, a través de su marca Salvaje, diseña piezas de extrema delicadeza visual, sin que esto signifique que sean frágiles. “Muchas de las cosas que produzco están inspiradas en elementos que encuentro en la naturaleza”, como su serie de cofres, que tienen en su tapa trozos de madera que la artista encuentra en la orilla del río Don Diego, cerca de Palomino, Guajira, donde tiene una casa. Un lugar perfecto para inspirarse y crear. El color es otro de los puntos fuertes de su propuesta. Asegura que lo concibe de manera espontánea e intuitiva, “no es algo premeditado, porque hasta que la pieza no pasa por el proceso de cocción no sabes el resultado final”. 

Algunos de sus objetos son más cercanos al arte que al diseño, lo cual hace que se presten para diversas interpretaciones. “Me interesa que no sea solamente lo que yo creo, sino que las personas puedan apropiarse de ellos. En una feria tenía lo que concibo como centros de mesa, algo decorativo, pero para la señora que los compró eran perfectos para tomar tequila”.  Sus productos, con los que demuestra que en la delicadeza está la fuerza, se encuentran disponibles en el Museo Nacional de Bogotá, en varias plataformas virtuales y en Partícula, el taller que fundó con tres colegas.

//revistaaxxis.com.co

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