La mejor biblioteca del Medio Oriente está en el desierto

La Biblioteca Nacional de Catar, diseñada por la firma del arquitecto holandés Rem Koolhaas, dispone la información al alcance de todos, sin jerarquías ni protagonismos. Recorrerla es, en cierta forma, como estar en la sala de una casa. 0

El holandés Rem Koolhaas es uno de los arquitectos más prolíficos e influyentes del panorama actual de la disciplina. OMA, su estudio de arquitectura, ha diseñado proyectos de distintos usos y escalas en todo el mundo y ha producido un cuerpo de trabajo en el que el pragmatismo y el sentido de aventura coexisten como generadores del espacio arquitectónico y urbano.

Al revisar la obra que OMA ha acumulado desde finales de los setenta hasta hoy, encontramos proyectos que formulan preguntas sobre la arquitectura y la ciudad, edificios que cuestionan las maneras tradicionales del habitar, obras que son pretextos para reflexionar sobre lo público y la cultura contemporánea en una sociedad donde la información es una forma de poder.

Fotografía: DLS Estudio.

Y así es la Biblioteca Nacional de Catar, inaugurada en 2018 como parte de Education City, un campus académico que alberga sedes de las más importantes universidades e instituciones educativas del mundo. Está concebida como una biblioteca pública y universitaria, así como para ser el resguardo de libros valiosos y manuscritos históricos sobre la civilización árabe.

Su forma y espacialidad surgen a partir de una acción simple: plegar dos placas, una sobre otra, a manera de suelo y cubierta. El espacio que aparece entre estos pliegues se comporta como un solo ambiente unificado, sectorizado no por muros sino por zonas abiertas vinculadas entre sí. Una depresión en el piso contiene la colección histórica, área a la que se  puede acceder desde el interior de la biblioteca o por una entrada independiente en el exterior. Un puente interno atraviesa el edificio entre sus extremos con salas de lectura, lugares de encuentro, rincones de estudio y una tribuna multipropósito. Sobre los pliegues perimetrales hay estanterías con libros, mientras que las fachadas de vidrio ondulado tamizan la luz para generar tranquilidad durante la lectura.

Fotografía: DLS Estudio.

Como pieza urbana, el proyecto se presenta suelto en el campus. Su geometría quebrada, que refuerza la expresión horizontal, crea plazoletas de aproximación vinculadas a los puntos de ingreso. Al entrar nos encontramos en el punto focal, rodeados por libros que habitan una topografía artificial volcada hacia nosotros. La configuración arquitectónica de esta obra utiliza el pliegue como una manera de crear ámbitos diferentes, pero interrelacionados unos con otros. Una serie de dobleces que despejan un centro para luego envolverlo en libros. Esta biblioteca es, de alguna manera, como la sala de una casa. Un lugar donde no hay jerarquías ni protagonistas, una amalgama de lo colectivo y lo íntimo, todo mezclado en un diamante luminoso en medio del desierto.

Fotografía: DLS Estudio.

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