Lejos de lo común

Luego de la remodelación, este apartamento –ubicado en un edificio moderno de los años setenta– combina de una manera equilibrada lo mejor de los estilos clásico y contemporáneo.

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Situado en el norte de Bogotá, a espaldas de los cerros orientales, este apartamento –en su interior– entabla un diálogo entre lo antiguo y lo nuevo, el diseño y la arquitectura. Se compone de dos pisos distribuidos en 340 metros cuadrados, de los cuales 200 corresponden a la zona social y 140 a las áreas privadas. Toda la superficie fue rehabilitada al gusto del diseñador, y, claro está, de los dueños.    

La idea inicial surge del interés del interiorista Camilo Sighinolfi por diseñar un espacio único, que desafíe los modelos tradicionales asociados a la vivienda mediante el uso de materiales fuera de lo común. “Mi intención desde un comienzo fue hacer algo diferente, salir un poco de lo que uno está acostumbrado a ver. Por ejemplo, la gente le tiene miedo a utilizar acabados brillantes en las puertas y los clósets; aquí, en cambio, lo importante era alejarse de lo cotidiano”. 

Para el diseñador, lo fundamental es hacer de los hogares un lugar acogedor. Por eso critica el estilo minimalista en los ambientes residenciales: “El tema del minimalismo está bien para las fotografías, pero [en mi opinión]esos espacios se caracterizan por ser absolutamente fríos”. De ahí que en la remodelación haya optado por el contraste de superficies lisas y rústicas, como el poliuretano blanco y la madera en estado natural, buscando devolverle calidez al interior.

La inspiración llegó tras derribar todas las paredes internas, incluso parte del techo. Después de 45 años de construido, el apartamento pasó de ser un clásico moderno a un ejemplo de vanguardia contemporánea. José Luis García Giannini, arquitecto socio de Camilo Sighinolfi, quien estuvo a cargo de la obra arquitectónica, transformó por completo la distribución de la segunda planta –desde donde se accede a la vivienda–, intercambiando la cocina con el estudio.

En el primer nivel decidió continuar esa misma línea, así que aprovechó la cantidad de área disponible, independizando los baños para cada una de las habitaciones auxiliares  e integrando al baño de la alcoba principal un walk-in closet, ducha de hidromasajes y jacuzzi. Adicionalmente, reemplazó la ventanería original por una con propiedades termo-acústicas. 

Asimismo, el objetivo era que el espacio del segundo nivel fuera uno solo, amplio e iluminado. Sin embargo, al momento de la demolición el arquitecto mantuvo dos columnas de gran formato, por lo cual resolvieron que estas tuviesen un papel central dentro de la zona social. Es así como las revistieron con espejos en tono bronce, los cuales generan un efecto de amplitud, al mismo tiempo que acentúan los contrastes entre las distintas superficies de los acabados. En medio de ellas ubicaron la chimenea, que no solamente aporta calidez, sino que funciona como un mecanismo de amarre entre ambos elementos estructurales.

Al acabar la obra, el amueblamiento no resultó menos complejo. La premisa fue establecer un diálogo entre diferentes épocas, en el que los estilos clásico y contemporáneo se integraran en un mismo espacio. Por ejemplo, los muebles de diseño vanguardista se tapizaron con telas de corte tradicional; mientras que el sofá de la sala, cuya forma se basa en el concepto de innovación, está revestido con terciopelo midnight blue.Dentro de las obras de arte sobresale una del colombiano Alejandro Obregón, que se destaca por su colorido. En esa misma línea aparecen piezas de Ramírez Villamizar, Édgar Negret y Ómar Rayo. Incluso una escultura del catalán Samuel Salcedo y dos obras del mexicano Diego Rivera. También hay de artistas contemporáneos como María Adelaida Penagos y Sair García.

Finalmente, diseño y arquitectura se conjugan para dar un aire fresco y completamente original. A su vez, los colores opacos y las texturas homogéneas realzan obras de arte de todos los tiempos, cuyo contenido aporta valor a los rincones del apartamento. Todos estos elementos componen una atmósfera única, donde los estilos clásico y contemporáneo son vanguardia.

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