Loft para el arte

Un apartamento en el barrio Astorga, cerca del Parque El Poblado de Medellín, se transformó en un loft de aire industrial pensado para exhibir la obra de grandes artistas contemporáneos como Miguel Ángel Rojas, José Alejandro Restrepo y Óscar Muñoz. 0

La dueña lo tenía muy claro, quería un loft con espacios limpios y una arquitectura neutra en donde pudiera lucir obras del arte contemporáneo nacional, tan emblemáticas como David, de Miguel Ángel Rojas; Tríptico amazonas, de José Alejandro Restrepo; o el registro del video Narciso, de Óscar Muñoz.

El arquitecto Juan Carlos Saldarriaga y su socia Adriana Cardona fueron los encargados de transformar este espacio en una especie de caja –como ellos la llaman–, que permitiera resaltar las pinturas, fotografías y videoinstalaciones de su propietaria.

En el lugar, que ya tenía la estructura de un loft gracias a algunos cambios llevados a cabo por sus antiguos dueños, instalaron losas de concreto en el suelo y realizaron un acabado wash en las paredes que permitiera crear un espacio limpio en donde se pudieran exponer adecuadamente las obras de arte sin esconder los materiales con los que se había construido el apartamento. Para Saldarriaga, fue fundamental resaltar las características de cada material con el objetivo de respetar el concepto del loft. “Quisimos limpiar el espacio, por eso se ve el ladrillo de las paredes, el camino de la tubería eléctrica y los casetones de concreto ya que el techo tenía nubes de dry walls y madera –explica–. No escondimos nada, por el contrario, nos enfocamos en intensificar la iluminación para de esta manera destacar más las obras de arte”.

El encanto de mezclar

Amante de las mesas –pero poco amiga de las visitas de sala y de los sofás–, la propietaria convirtió un tronco de las selvas del Chocó, partido por un rayo, en una gigantesca mesa de centro en la que recibe a un variado número de comensales. En algunas ocasiones, al largo tablón se une una mesa pequeña con sillas industriales (ubicada cerca de un gran ventanal del primer piso) en lo que parece, según ella, una escena de Alicia en el país de las maravillas: “mesas de distintos estilos se van conectando a medida que llega más gente”, sostiene.

Otro de los grandes atractivos de este loft radica en la escalera que conduce al segundo piso. “Antes era de madera, pero decidimos hacer un pasamanos de vidrio templado con una lámina de aluminio para ampliar la panorámica del lugar”, señala Saldarriaga. Además, la propietaria decidió pintar la escalera de rojo con el propósito de hacerla parecer una escultura más del lugar y de generar un fuerte contraste con las tonalidades claras del apartamento.

En la habitación, resultado de unir dos estancias pequeñas, se instaló vinilo de madera en el suelo para otorgarle más calidez al lugar. La decoración de la estancia la complementan la clásica chaise longue, de Le Corbusier, una mesa auxiliar con un mantel mexicano bordado y un antiguo gobelino transformado en una pequeña mesa con ruedas para ubicar diferentes libros y objetos.

El loft, pensado para el arte, la vida social y la comodidad, demostró que distintos estilos y materiales pueden comunicarse en una misma área. El resultado: un lugar único, con obras de arte y llamativos objetos que invitan a explorarlo. “Considero que logramos crear un espacio perfecto para que la gente empiece a abrir la mente al arte contemporáneo”, concluye su propietaria.

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