¡Qué orgullo! Dos colombianos son los mayores exponentes de la arquitectura en Asia

Esta casa en Singapur podría describirse como un conjunto de volúmenes apilados uno sobre otro. En su arquitectura, de líneas simples y limpias, sobresalen lo abierto del primer nivel, la celosía de madera del segundo piso y la malla metálica del tercero. 

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¿Qué tipo de casa sería el hogar perfecto para su familia?, les preguntaron los arquitectos colombianos María Arango y Diego Molina, directivos en la firma ONG & ONG, de Singapur, a los dueños de esta vivienda.

Con 18 años de residencia en el país asiático, esta pareja de esposos –que en Bogotá trabajó en firmas como la del colombiano Giancarlo Mazzanti– se ha especializado en diseño de casas unifamiliares, y para este proyecto específico quería una vivienda lo más genuina y sincera posible.

Fotografía: Derek Swalwell – cortesía ONG & ONG.

La casa BT, como la llaman, fue hecha a la medida –con la colaboración del arquitecto Lee Cheow Yeh– para una familia de seis miembros, con los cuales mantuvieron un diálogo constante para garantizar el cumplimiento de sus necesidades y, más importante aún, de sus expectativas.

A pesar de su buena ubicación, el lote tenía un árbol maduro que otorgaba tanto sombra como oscuridad. Por ello, los arquitectos debieron cambiar la orientación de la vivienda de 730 metros cuadrados de área construida y hacerlo parte relevante de la propuesta arquitectónica.

Líneas simples y limpias definen la casa BT y transmiten una sensación de apertura en un diseño que armoniza los espacios interiores con los exteriores. Todo esto acentuado por una paleta de materiales básica pero impactante: vidrio, metal, piedra y madera.

La casa es un conjunto de volúmenes apilados uno sobre otro. Su estructura principal está concebida a partir de tres capas: la superior consiste en una llamativa malla metálica, que recubre las zonas de servicio y el ático; la intermedia presenta una intrincada celosía de madera, que da privacidad a las habitaciones, y finalmente, una a nivel del suelo, abierta y compuesta por la cocina y las áreas de estar.

La planta baja cuenta con un sistema de ventanas de vidrio totalmente retráctiles, que otorga al espacio un alto grado de integración con la naturaleza. Aquí crean una convergencia perfecta entre interior y exterior, ya que los arquitectos se esforzaron por adaptar la casa a su entorno tropical nativo. Una piscina compacta traza el borde posterior de la vivienda, mientras el piso blanco se desvanece en el azul del agua. Las comodidades y los refinamientos adicionales se presentan en forma de un gimnasio privado y una bodega junto a la cocina.

Fotografía: Derek Swalwell – cortesía ONG & ONG.

Una llamativa escalera en caracol –blanca y ágil– es la encargada de conectar la planta baja con el nivel intermedio. Esta es, sin duda, una de las piezas centrales de la casa, al proporcionar un contraste con el volumen de hormigón.

Al ascender para descubrir las habitaciones en el segundo piso, la mirada se va desde el vacío de la escalera hacia la celosía de madera que protege el interior. Capaces de abrirse y moverse, estas pantallas, que permiten calibrar las aberturas dentro de cada alcoba, hacen que el ambiente sea ajustable para adaptarse a la comodidad del usuario. Finalmente, mallas metálicas que adornan la superficie exterior del ático –en el último nivel–, crean un efecto moiré a medida que la luz y la sombra del día inundan el espacio.

Este diseño residencial de los colombianos María Arango y Diego Molina crea un balance entre estética y función. En este hogar, la comodidad y los toques de lujo se mezclan para una vida tropical moderna.

Fotografía: Derek Swalwell – cortesía ONG & ONG.

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