El concreto tiene el poder de transformar una edificación corriente en extraordinaria

El Museo de Arte Contemporáneo de Taizhou, en China, propone una secuencia ascendente por ocho salas de exhibición, distribuidas en medios niveles para sacar el máximo provecho al lote. 0

En 2019, el Museo de Arte Contemporáneo de Taizhou abrió sus puertas al público. En un predio dentro del distrito cultural y creativo de esta localidad china, el edificio está rodeado por antiguas fábricas, reformadas y acondicionadas para funcionar como tiendas, restaurantes y oficinas.

FOTOGRAFÍA: TIAN FANGFANG, CORTESÍA ATELIER DESHAUS.

Atelier Deshaus, en cabeza de los arquitectos chinos Liu Yichun y Chen Yifeng, fue el estudio encargado de diseñar el proyecto. El edificio aparece como una masa de concreto vaciado de color gris. La perforación controlada de sus fachadas le imprime al volumen una imagen sólida en la que su expresión es el material, con sus texturas e imperfecciones.

FOTOGRAFÍA: TIAN FANGFANG, CORTESÍA ATELIER DESHAUS.

La estrategia de los arquitectos consistió en distribuir en medios niveles de forma ascendente ocho salas de exhibición, que suman un área construida total de 2.450 metros cuadrados. Esto permitió aprovechar el lote y generó una secuencia espacial en la que las áreas principales del proyecto se vinculan visualmente a través de la sección del edificio.

FOTOGRAFÍA: TIAN FANGFANG, CORTESÍA ATELIER DESHAUS.

La espacialidad interior del proyecto se define a partir de una serie de bóvedas paralelas, también vaciadas en concreto, que forman los cielos de las salas y, a su vez, se comportan como elementos estructurales. Esto logra el efecto en los pisos intermedios de estar bajo un techo y no una losa, y permite una relación con el paisaje exterior a través de ventanas que persiguen la curvatura de las bóvedas. La geometría ondulante se replica en una de las fachadas.

La manera de recorrer este centro cultural, concebida como una promenade –término ampliamente utilizado en la
arquitectura moderna del siglo XX– propone que circular en un edificio debe ser un paseo arquitectónico en el que se experimenta y percibe la estructura de manera diversa y rica.

FOTOGRAFÍA: TIAN FANGFANG, CORTESÍA ATELIER DESHAUS.

Desde su acceso a través de una pequeña plaza, los visitantes transitan el museo subiendo sus niveles para terminar en el último espacio de exhibición, que mira a la montaña de Feng. El Museo de Arte Contemporáneo de Taizhou aprovecha la condición cerrada, inherente a la arquitectura de los museos, para proponer un edificio que se construye con una carga escultórica dentro de su entorno urbano, y que se habita como una secuencia ascendente de estancias separadas del exterior para luego abrirse al paisaje. ■

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