DISEÑO BRILLANTE

El B.O.G. Hotel se convirtió en el primero del país en hacer parte del exclusivo grupo Design Hotels y en ser nominado a los Society of British Interior Design Awards de 2012. Además ganó el primer puesto en la categoría mejor diseño interior y arquitectura en los International Hotel Awards 2012. 0

Hace cuatro años el arquitecto colombiano Guillermo Arias aceptó el reto de crear un hotel de negocios y de diseño en la carrera 11 con calle 86, una de las zonas más atractivas de la ciudad. Junto a Nicolás Manrique, promotor e ingeniero constructor del proyecto, se dieron a la tarea de visitar hoteles que manejaran un concepto similar. Querían encontrar lugares que contaran historias y salirse de la propuesta de los hoteles de cadena norteamericanos. El hotel Hempel, en Londres, y en especial el OMM, en Barcelona, marcaron el camino que seguiría el B.O.G. “Con Nicolás siempre pensamos que un hotel debe proveer una experiencia, más en una ciudad como Bogotá que es tan incierta”, cuenta Arias.

En un lote rectangular bastante estrecho, el arquitecto ideó un edificio que, sin ser anodino, resalta por su discreción y mimetización con el entorno. Un lugar que refleja esa arquitectura mesurada que pide ser descubierta y que tanto ha caracterizado su trabajo. “Quería hacer una fachada diferente porque no deseaba dañar el entorno de la cuadra con algo escandaloso y llamativo. La volumetría de este proyecto es básicamente un volumen sobre una plataforma, en el que el relieve de la fachada va generando efectos de profundidad”.

Inspirado en la arquitectura de los años sesenta, Arias y su equipo de trabajo  –Luis Cuartas, Carolina Lineros y Ernesto Puente–crearon una fachada con volúmenes emergentes y un interior en donde se integran las diferentes áreas. La distribución espacial enfatiza la longitudinalidad del proyecto, tanto en el lobby-bar y comedor, como en los pisos de habitaciones, donde los corredores se idearon para que los huéspedes pudieran hallar, en una zona de circulación y encuentro, un evento arquitectónico.

El B.O.G. quiere destapar emociones a través de la iluminación, los colores, los objetos. Es un hotel dramático que pretende que la gente no identifique del todo la ciudad en donde se encuentra y que combina con sofisticación elementos insignes de la cultura artesanal con la contemporánea”, afirma Arias. Además, la decoración de las 55 habitaciones (41 Superior, 13 Business Suite y una Suite) se caracteriza por la combinación de elementos elegantes, exuberantes y con fuertes matices cromáticos.

Impactar los cinco sentidos

El paso siguiente fue conseguir una diseñadora con la cual Guillermo pudiera desarrollar el interiorismo del lugar. Otro hotel, el Fontana Park de Lisboa, los condujo hasta el atelier de Nini Andrade, ubicado en el barrio judío de la capital portuguesa. “Escogimos a Nini por el trabajo que había hecho en el Fontana Park, que es bonito y sin exageraciones –dice Arias–. Ella no tenía ninguna referencia de Colombia, pero le gustó el proyecto”.

Después de un recorrido por Bogotá y de una decisiva visita al Museo del Oro, Andrade tuvo claro los conceptos que definirían el diseño del hotel: el oro y la esmeralda. “Ella quedó fascinada con lo que vio en el museo y pensó llenar el hotel con tunjos, pero luego el concepto evolucionó a la pepita de oro. Sin embargo, el dorado era muy arriesgado por la referencia al narcotráfico que existe en Colombia. Tuvimos que trabajarlo muy bien y creo que ha sido un gran acierto”, sostiene Arias.

El interiorismo también se destaca por la combinación de tonos como el bronce, el verde, el gris y el beige para proporcionar relajación y descanso, y les apuesta a espacios modernos y frugales que enfatizan el diseño y la originalidad de cada objeto. “Desde la concepción del volumen vincula al visitante con distintos elementos ricos en texturas, color e iluminación”, concluye el arquitecto.

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