CATRINAS DE AVANZADA

La escarcha viste las calaveras de yeso que crea Camila Toro. Su búsqueda artística les atribuyó a estos objetos decorativos un significado alegre por encima de mostrarlos como íconos de muerte. 0

Las calaveras son el punto de partida para la creación de las esculturas de yeso y los lienzos que Camila Toro Londoño agrupó bajo el nombre de La Catrina. Así es su interpretación de la imagen que cobró vida en 1913 cuando el ilustrador y caricaturista José Guadalupe Posada creó “La Calavera Garbancera” basándose en la diosa Mictecacíhuatl, reina de Mictlán en la mitología azteca, más conocida como “Señora de la muerte”. Un poco más de tres décadas después, Diego Rivera la dibujó en el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central y la llamó Catrina, inmortalizando así el que se convirtió en un personaje popular de la cultura mexicana.

En el caso de Camila, varias circunstancias laborales y personales convergieron para que explorara el tema de la Catrina. La muerte trágica e inesperada de su abuela materna marcó este punto de quiebre ya que considera que los humanos solo nos aproximamos verdaderamente a la muerte cuando perdemos a un ser cercano. “Siempre me ha parecido impresionante que alguien esté en este mundo y de repente, ya no lo veas nunca más”, expresa.

Por eso, esta estudiante de noveno semestre de Comunicación Social de la Universidad Javeriana decidió sumergirse en investigaciones que respondieran preguntas como ¿por qué el miedo a la muerte está tan arraigado en nuestra sociedad?, o ¿por qué existe un tabú frente al tema? Buscando respuestas encontró que en México se les rinde culto a los del más allá con la celebración de la Fiesta de los Muertos. Y fue esa manera positiva y distinta de asumir la muerte lo que la impactó. Atraída por esa dinámica, dedicó sus ratos libres a pintar Catrinas únicamente con escarcha y acrílico, materiales que le permitieron darle más vida y color a su trabajo. De esta manera, desplazó su anterior obsesión: los corazones.

Aunque no ha tenido ninguna formación en artes plásticas, su sensibilidad artística y un gusto por lo estético, heredado de sus padres, la llevaron al mundo del color y las texturas. De hecho, durante los últimos años en el colegio Anglo Colombiano tuvo como énfasis arte y desarrolló el proyecto denominado “I Belive in Love” con el que comenzó a explorar el acrílico en diversas superficies como la madera. Esto la llevó intuitivamente al mundo del diseño.

Reconoce haber sido influenciada por el inglés Damien Steven Hirst. Y también en su trabajo es notoria la influencia de íconos de la moda como el británico Alexander Mcqueen. Ya que los dos anteriores han posicionado a las calaveras en el mundo contemporáneo como objetos de arte o elementos del atuendo cotidiano.

Cuando Camila Toro empezó a pintar Catrinas –hace dos años– las consideró una expresión artística, pero también ha comprendido que pueden ser moda y, por eso, las asume como un objeto de diseño. Con creaciones como Prefiero morir de amor, Mátame ya que el amor no pudo y Muertos de la risa, invita a que el espectador se acerque al tema de la muerte desprovisto del temor que la ha instaurado como un tabú.

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