ARTESANOS DE LOZA

Hace diecinueve años nació un oficio familiar basado en la creación de singulares vajillas y objetos de porcelana elaborados por manos colombianas. 0

El deseo de realizar su propia vajilla impulsó a Camila García a crearTybso. Luego de buscar un lugar que le permitiera diseñar los platos para una casa de campo, tuvo que conformarse con la única opción que existía en 1995: poder pintarlos a mano en una fábrica que quedaba en Suba. El tema le quedó gustando y, por eso, decidió aprender el oficio: “No hay parámetros ni fórmulas en las universidades o los libros que enseñen lo que hago, esto se aprende a partir de los errores y los ensayos que da la práctica”, afirma.  Hoy, su hija Camila Gómez, que desde hace nueve años es la directora creativa de la empresa, cuenta la historia: “Mi papá era muy buen químico y mi mamá muy buena manualmente, y vieron que existía una necesidad muy grande: no había dónde desarrollar productos propios. Se les ocurrió montar una fábrica de vajillas y así nació la marca”, ya que todo el proceso busca el perfecto equilibrio entre las arenas, la temperatura y la mano humana. Es pura química.
En un pequeño garaje ubicado en la calle 134 con autopista arrancó con ese nombre chibcha que significa barro de olleros. La fábrica, que en ese entonces contaba con cuatro empleados, diseñó su primera línea para el hogar con una fuerte influencia de lo provenzal, el verde y lo natural. De ahí surgieron piezas de cerámica bizcochada pintadas a mano como bandejas, platos y la famosa repolla que, con el tiempo, se ha convertido en la pieza insignia de la marca y hoy es usada como ensaladera, sopera, centro de mesa o florero. La línea tuvo una gran acogida y fue determinante para el posicionamiento de la empresa. “La porcelana normalmente es blanca porque a 1.200 grados centígrados los colores se van y buscamos los que aguantaran para tener una buena coloración. Es lo mismo que hacen los artesanos con la loza cocinada a menos temperatura”, dice la creadora de la empresa familiar.
Dos años después de su inauguración, el mercado comenzó a crecer. Además de amas de casa, en el panorama de la marca aparecieron restaurantes que buscaban presentarles a sus comensales la comida en diseños exclusivos. Primero fueron dos reconocidos, y hoy hay más de sesenta establecimientos en Bogotá y algunos en Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena con una vajilla creada por la marca.

Cuestión de migrar

Hace doce años el taller se trasladó a una amplia bodega en la calle 145 abajo de la autopista. Allí, diez artesanos que han aprendido de Camila García poco a poco el oficio, ejecutan diariamente el minucioso proceso de crear a mano alguna de las 1.620 piezas que ofrece la firma, de las cuales se mantienen reposiciones infinitas. A la producción hay que sumarle una de las metas de sus dueños: realizar mensualmente ocho modelos nuevos que completen alguna línea existente o formen parte de una colección reciente.
Otro importante cambio de la empresa surgió cuando decidieron migrar de la cerámica a la porcelana. “Hace seis años nuestros productos son ciento por ciento de porcelana –afirma Camila Gómez–. Todo nuestro proceso es manual, por eso la porcelana es más robusta y se caracteriza por tener un feeling de hecho en casa”. Para que cada objeto pueda existir se debe cumplir un delicado proceso. El primer paso consiste en introducir la materia prima en un molde con el diseño de la pieza. Este se vacía y se entrega a la sección de pulido, donde las mujeres vuelven a dibujar y a pulir cada pieza antes de que, estando ya completamente seca, sea esmaltada. El proceso final requiere nueve horas en el horno a una temperatura de 1.200 grados centígrados y un segundo retoque antes de que los objetos sean despachados.
Mientras la línea de restaurantes es más plana y tranquila, la del hogar presenta relieves y un look más cercano a lo vintage. En diciembre del año pasado la marca lanzó otra que se destaca por los cuidadosos altorrelieves y apliques en porcelana. Según Camila Gómez, hace varios años trabajan el pastillaje y las texturas, y este año están realizando accesorios con bordados líquidos (que se hacen con la misma manga que se trabaja para crear las flores y los adornos de los ponqués). Y aunque esta empresa diseña sus propios modelos, también recibe las creaciones de los clientes, pues la idea es que cualquiera pueda tener la vajilla de sus sueños.

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