La casa de piedra negra

Este proyecto partió del deseo de los propietarios de mantener la estructura preexistente. El resultado, un hogar que mezcla con acierto dos estilos para mimetizarse en la tupida vegetación. 0

Las características geográficas del lote y una vivienda ubicada en el lugar fueron las razones que llevaron a los propietarios a comprar; no obstante, estos hechos fueron un gran reto para el arquitecto Juan Pablo Cardona, quien debía integrar una estructura a dos aguas ya construida al nuevo proyecto y cumplir con los requerimientos y solicitudes de los clientes.

Los dueños querían conservar la casa construida y generar reformas espaciales en los ambientes ya existentes cambiando los acabados. Su solicitud más importante era la de incluir dos nuevas zonas: un salón y una alcoba principal.

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No obstante, el partir de la antigua arquitectura significó dos cosas opuestas para el arquitecto Cardona: por un lado fue restrictivo, pero por el otro le dio libertad pues varios de los espacios de la casa ya estaban construidos y esto generó la posibilidad de plantear distintas relaciones espaciales no convencionales.

Además, por ser una vivienda de recreo, no tenía que responder a los parámetros tradicionales de distribución.

Otro punto inamovible de los clientes era el salón: debía contar con dimensiones generosas y ser espacialmente libre, esto se logró a través del uso de dos grandes vigas metálicas, con función estructural, que permitieron mantener el área de aproximadamente 15 metros de largo exenta de columnas y de elementos que interrumpieran.

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Estas vigas longitudinales se complementaron con unas de madera puestas en sentido transversal; el espacio longitudinal se soportó en dos grandes muros enchapados en piedra negra Buenaventura, que sirvieron de remate a cada extremo, uno de los cuales tiene la chimenea y el otro, una ventana que da a uno de los árboles que, sin duda, es digno de atención por su forma atípica y su tamaño.

Por otra parte se generó un fuerte contraste entre la arquitectura anterior y la nueva: la primera, un espacio vertical, de gran altura, con vigas y un puente de madera atravesado; la segunda, una zona longitudinal de baja altura con vigas de madera transversales.

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En el primer piso, un área de 243 metros cuadrados, están el acceso y hall de llegada, el salón con chimenea, la cocina con despensa, el comedor, el estar de televisión, el baño social, una alcoba de huéspedes con su baño y un deck de 99 metros cuadrados.

En el segundo nivel, de 159 metros cuadrados, se encuentran un puente de madera que dirige a dos habitaciones con sus baños independientes y el cuarto principal con un walk in closet y baño.

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Para lograr unidad entre lo nuevo y lo viejo se empleó el negro en las fachadas, decisión que resalta el verde del paisaje circundante, el cual debía tener protagonismo.

En síntesis, el valor de esta casa consiste en mezclar con acierto los distintos tipos de volúmenes y arquitecturas para generar armonía en sus confortables y acogedores espacios.

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//revistaaxxis.com.co

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