Eduardo Souto de Moura, un gran artesano

La obra del portugués Eduardo Souto de Moura,  consistente y significativa ha contribuido al desarrollo de la humanidad a través de la arquitectura. 0

Cuando el arquitecto portugués Eduardo Souto de Moura ganó el premio Pritzker de Arquitectura 2011, muchos recordaron los mismos premios que le otorgaron años atrás a los arquitectos Peter Zumthor y Alvaro Siza, ya que Souto de Moura comparte con ellos su gusto por una arquitectura más artesanal que industrializada, más local que internacional. Souto de Moura fue el segundo portugués que recibió esta distinción. El primero fue Alvaro Siza, en 1992, para cuyo estudio trabajó Souto de Moura entre 1975 y 1979. Después de una destacada labor en el estudio de Siza, el galardonado de este año abrió su propia oficina en 1980. “Yo nunca renuncié a la oficina de Siza, él me despidió. Un día llegó y me dijo que no podía seguir trabajando allí porque debía abrir mi propio camino”. A partir de ese momento inició una destacada trayectoria con proyectos en Portugal, España, Alemania, Italia, Reino Unido y Suiza.

Eduardo Souto de Moura

Entre sus obras más complejas se encuentra el estadio de Braga (2004), uno de los escenarios de la Eurocopa de Fútbol: una imponente estructura de hormigón que aprovecha la topografía del terreno para delimitar el edificio, cumpliendo con lo que su propio diseñador denomina “La buena arquitectura”. Considera que esta se encuentra en la coexistencia de lo natural con lo hecho por el hombre. Además, es autor de centros comerciales, hoteles, galerías, museos, metros, escuelas y viviendas. Durante las tres últimas décadas Souto de Moura ha producido una obra reconocida por su condición contemporánea pero que a la vez refleja “ecos de la arquitectura tradicional”, como dijo el jurado del premio Pritzker. Y añade: “Sus edificios tienen una habilidad única para transmitir simultáneamente características aparentemente contradictorias como el poder y la modestia, el  coraje y la sutileza, el carácter público y la intimidad”.

Destacada

Otra de las obras destacadas por el jurado fue la Torre de Burgos (2007), ubicada en Oporto, su ciudad natal. El proyecto plantea dos edificios, uno vertical y otro horizontal, concebidos en distintas escalas pero con la capacidad de integrarse entre sí y con el entorno urbano. Para Souto de Moura fue todo un desafío: “Una torre de veinte pisos de oficinas es un proyecto inusual para mí. La mayoría de mi carrera la he dedicado al diseño de pequeñas viviendas unifamiliares”.

Precisamente en este campo, el jurado destacó la Casa No. 2 en Bom Jesus, “por su peculiar riqueza a través de las delicadas bandas de hormigón de sus muros exteriores”. Sobre esta casa, Souto de Moura ha dicho que “al estar ubicada en una fuerte pendiente mirando sobre Braga, decidimos no hacer un gran volumen puesto en la cima. Por el contrario, planteamos una construcción dispersa en cinco terrazas con muros de contención, y una función diferente para cada terraza: árboles frutales en el nivel inferior, después una piscina, las zonas principales de la casa en la siguiente, los dormitorios en la cuarta terraza; y en la parte superior plantamos un bosque”.

Eduardo Souto de Moura

En la categoría de edificios culturales se destaca el Museo Casa de Historia, dedicado a la obra de la pintora portuguesa Paula Rego. “Cuando la pintora me eligió como su arquitecto tuve la suerte de escoger el terreno. Estaba rodeado por un bosque con un claro en la mitad. Inspirado en la elevación de los árboles, propuse una serie de volúmenes de alturas variables con el que pude desarrollar un juego entre lo artificial y lo natural. Esta estrategia me permitió definir el color exterior, que es un concreto pigmentado rojo (color contrapuesto al verde del bosque). Dos grandes pirámides a lo largo del eje de entrada evitaron que el proyecto fuera una neutral suma de cajas”.

En el campo teórico, Eduardo Souto de Moura es crítico frente a gran parte del movimiento contemporáneo de la arquitectura. Antes que los edificios de gran escala, prefiere trabajar en obras pequeñas con materiales locales. Por eso, sus edificios pueden demorar años en completarse debido al alto nivel de detalle que pone en cada uno de ellos. También ha expresado su inconformismo con la sostenibilidad y la arquitectura inteligente, a las que denomina “palabras de moda”.

Eduardo Souto de Moura

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