Esta es la nueva sede de la Universidad Santo Tomás de Tunja

El nuevo edificio de la Universidad Santo Tomás en Tunja, Boyacá, representa el primer paso en un proyecto que busca adecuar un segundo campus debido a la alta demanda académica en la ciudad. 0

En Tunja, Boyacá, la Universidad Santo Tomás ha tenido siempre su sede en el tradicional campus El Claustro, ubicado en el centro de la ciudad. No obstante, un segundo espacio se implementa para responder al crecimiento de la entidad y, como parte de esta iniciativa, construyeron hace poco el edificio Santo Domingo, proyecto a cargo de la empresa bogotana Ossa López, con el arquitecto Nelson Gutiérrez como responsable del diseño arquitectónico y el arquitecto Álvaro Ossa en la gerencia de la obra.

El proceso de diseño también incluyó a los arquitectos miembros del plan maestro del centro educativo, con el ánimo de tener un desarrollo abierto y participativo, para así cumplir con las expectativas de la institución.

Concebida originalmente para albergar las facultades de Arquitectura e Ingeniería, la propuesta de la firma Ossa López fue seleccionada por concurso privado. Sin embargo, durante el proceso de diseño y gestión decidieron que debía tener salones estándar para clases de otras escuelas, situación que refuerza el sentido de comunidad académica en el nuevo campus al integrar los usos de las diferentes dependencias, tanto actuales como futuras.

Para la concepción de esta obra partieron de los valores de la arquitectura tradicional dominica –contemplación, predicación y estudio–. Con esto en mente, compusieron el edificio a partir de tres volúmenes ensamblados entre sí. Un primer cuerpo, semienterrado, se relaciona con el principio de la contemplación, mientras define la planta baja y alberga un auditorio para 596 personas, así como una serie de salas múltiples y laboratorios de ingeniería. Sobre este basamento apoyaron los otros dos en una conformación perpendicular, que libera una plazoleta descubierta. La zona de soporte académico contiene las dependencias administrativas, una mediateca denominada Crai y una cafetería. Esta área corresponde al concepto de predicación y, a su vez, la nave académica –con 55 salones de clase– materializa al del estudio.

Su espacio interior se estructura a partir de un sistema de galería, en el que corredores lineales agrupan las aulas y estancias. Un juego de vacíos que alternan su posición en cada piso genera dobles alturas y permite el ingreso de luz natural por la gran cubierta de policarbonato, para inundar las zonas colectivas en cada planta.

El ambiente de las áreas de encuentro y estudio está determinado por una materialidad que mezcla de manera sencilla las estructuras de concreto a la vista, el ladrillo, la carpintería metálica y el cristal de grandes vidrieras y mamparas, así como cielos descolgados con lámparas que definen pequeños recintos abiertos.

A lo anterior se suma el colorido de los muebles, que aporta calidez al espacio en un mosaico cromático de alto contraste. La lógica modular de las sillas, mesas, casilleros y divisiones permite configurar distintas ocupaciones del área según la necesidad. La dotación del mobiliario de los puestos de trabajo, salas y recepciones estuvo a cargo de la compañía Ducon.

Los 13.200 metros cuadrados de cielos de la referencia OWA, instalados en laboratorios, aulas y corredores, fueron provistos por la multinacional Hunter Douglas. La absorción acústica, la resistencia al fuego y a la humedad fueron los factores determinantes para la selección de este material. Por otra parte, las plantas libres posibilitan una arquitectura en la que el amueblamiento define rincones a la luz de las grandes ventanas que miran al entorno urbano, mientras las divisiones de vidrio delimitan espacios controlados con registros vinculados visualmente a las salas.

Este proyecto, de ocho pisos de altura y 22.000 metros cuadrados construidos, es una de las primeras intervenciones en el nuevo campus en Tunja de la Universidad Santo Tomás. Temporalmente aislado en su emplazamiento, el edificio queda a la espera del desarrollo que tendrá el complejo universitario durante los próximos años para ser una pieza dentro de un engranaje mayor de la vida académica.

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