Oficina en casa

Un volumen macizo de concreto es abrazado por otro de metal –de apariencia más liviana– para conformar la fachada de esta casa. Este juego de materiales da las primeras pistas sobre la finalidad de la estructura: servir tanto de vivienda como de oficina.

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Un uso mixto. Bajo esta premisa el arquitecto bogotano Ralf Künzli comenzó el diseño de la que sería su nueva oficina y, además, su nuevo hogar en Bogotá. “Es una casa con estructura mixta, de metal y concreto. El bloque de concreto llega hasta el patio y es envuelto por la parte metálica”, explica el arquitecto. Este uso de dos materiales ayuda a resumir su objetivo: tener en un primer piso –de 250 metros cuadrados– las oficinas de la firma de arquitectura de Künzli, y en el segundo, el apartamento que habita –de 150 metros cuadrados–.

El concepto de uso mixto lo toma de su experiencia como estudiante y profesional en Estados Unidos, donde vivió por 15 años. “Allá se habla mucho de mixed use. El objetivo es que la gente viva donde trabaja, no necesariamente en el mismo edificio, pero sí en la misma zona. Por eso partimos de la idea de que Bogotá se tiene que volver así. Ese debe ser el futuro de la ciudad, porque el tema del transporte resulta cada vez más difícil. Por ejemplo, aquí todos vienen a trabajar en bicicleta”.

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Al encontrar esta vivienda en una zona residencial, sabía que debía sacarle el mayor provecho sin recurrir a construir un edificio, pero una remodelación tampoco estaba entre las posibilidades. “Demolí la casa original, era de un piso, pero tenía muchas reformas muy mal hechas”. Así mismo, la estructura previa no le daba la versatilidad que buscaba en este proyecto. “Actualmente el primer nivel tiene mi oficina, y el segundo, mi apartamento; pero de quererlo, puede ser todo residencial o todo comercial con pocos cambios. Es solo eliminar la escalera exterior –que da acceso al segundo nivel– y crear una interior”.

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En cuanto al primer nivel, el bloque de concreto contiene una sala de juntas con su baño privado –incluso tiene ducha–, un área para mesas de trabajo, una bodega, la cocina y el comedor. Por su parte, la estructura de metal alberga la recepción, la parte administrativa, dos baños, una larga mesa de trabajo para ocho personas y la oficina de Künzli. Ambos volúmenes rematan en ventanales correderos de piso a techo que dan hacia el patio con BBQ, mesa exterior y jardín vertical. Y que la sala de juntas tenga ducha no es un capricho del arquitecto, responde al concepto de uso mixto. Cuando se desee, este espacio puede convertirse en residencial. Esa sería la habitación principal. Las demás se articulan a partir de los otros dos baños.

Por otra parte, la casa tiene un agradable clima interior, aunque el metal y el concreto –materiales principales– se pueden considerar fríos. Esto se debe a que el amanecer da sobre la fachada frontal de vidrio y el ocaso sobre la posterior, del mismo material. Si la temperatura se eleva, simplemente abren las ventanas correderas de piso a techo para permitir una circulación cruzada.

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Escalera a casa

Para acceder al segundo nivel, donde está el apartamento, es necesario salir al jardín frontal y tomar la escalera exterior. Allí, una fachada hecha con piezas metálicas que simulan la madera, ubicadas de forma no lineal para darle movimiento, permite al propietario disfrutar de la vista sobre un amplio parque sin perder privacidad y seguridad.

Un patio al aire libre, con deck de madera sintética, es el primer ambiente de este apartamento. “En Bogotá tienen un tendencia a taparlos para, supuestamente, aprovechar los metros cuadrados. ¡No, señor! Los desaprovechan al hacer eso”. Aquí solo el camino de acceso está techado para facilitar el desplazamiento en días de lluvia.

Al atravesar la puerta roja, un ambiente social integrado –con cocina, mesa para estudio, sala y comedor– se desarrolla en medio de vigas en “H” de color gris y paredes blancas con toques de madera. La influencia industrial del primer nivel resulta evidente. Aquí también el remate es sobre amplios ventanales que dan hacia el espacio verde de un colegio. Complementan la vivienda dos habitaciones –una con baño privado–, un baño social, una terraza y un pequeño balcón de metal que vuela sobre el patio.

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Sin ser una casa con certificación LEED –Leadership in Energy & Environmental Design–, el arquitecto explica que implementó algunos principios ecológicos como “ventilación cruzada, iluminación natural y led, y recolección de agua lluvia para ser usada en el riego del patio y del jardín vertical”. Es así como este proyecto ofrece una opción que se ha de considerar para solucionar los problemas de desplazamiento que se presentan en una urbe como Bogotá. Quizá, en unos años, surjan más iniciativas como esta que preponderen el bienestar de sus usuarios. 

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