Íngrid Quintana-Guerrero ha construido una trayectoria donde el proyecto no se materializa en edificios, sino en ideas. Su trabajo propone cuestionar las estructuras de poder, los relatos dominantes y las formas en que entendemos la arquitectura en América Latina.
Maleza Jardín entiende el paisaje como un sistema vivo que articula relaciones entre especies, personas y territorio, a partir de una metodología que cruza lecturas ecosistémicas, afectivas y sociales.
Ubicado en República Checa, este conjunto de casas-estudio redefine la relación entre naturaleza, diseño y comunidad a partir de la recuperación del territorio.
Esta obra, un antiguo caserío abandonado se transforma en una casa contemporánea que rompe con la nostalgia del vacío y propone una arquitectura que vuelve a habitar el territorio con optimismo, comunidad y resistencia.
Ubicado en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, este garaje propone una experiencia inmersiva donde diseño, naturaleza y estilo de vida se entrelazan en múltiples niveles.
En la periferia de Valledupar (Cesar), donde el espacio público escasea, la plaza Luna Vallenata plantea una experiencia espacial distinta y alejada de la cotidianidad en este tipo de equipamientos.
Un nuevo edificio emerge con discreción en el campus de la Universidad de los Andes, en Bogotá. Entre el silencio del concreto y el eco de la madera, La Caja de Música —como se llama— contiene más de lo que muestra, sin imponerse en su contexto.