Premio Rogelio Salmona 2016, espacios para compartir

El próximo 27 de octubre se dará a conocer el ganador del segundo ciclo del Premio Latinoamericano de Arquitectura Rogelio Salmona: espacios abiertos/espacios colectivos, que busca reconocer proyectos que generen espacios públicos con cualidades excepcionales. El arquitecto argentino Fernando Diez, uno de los jurados, habló con AXXIS al respecto.

0

Una de las misiones más importantes de la Fundación Rogelio Salmona, creada hace siete años por un grupo de personas interesadas en preservar su obra y pensamiento, es: “Desarrollar sus ideales y propender a la creación de espacios abiertos y colectivos que promuevan la vida ciudadana, resultado de una arquitectura de alta calidad, respetuosa del contexto geográfico y sociocultural de la ciudad”. Después de todo, una de las principales obsesiones de este arquitecto colombiano, nacido en París, era lograr que las ciudades fueran más amables y generosas.

Con esto en mente, en 2013 se creó el premio, que tiene como objetivo “la identificación y divulgación de las mejores obras de arquitectura latinoamericana y del Caribe que hayan generado espacios públicos significativos, promoviendo verdaderos lugares de convivencia para sus habitantes”. La modalidad de este galardón consiste en que un Comité Curatorial Internacional (Región Andina, Región México, Centroamérica y Caribe, Brasil y Cono Sur), integrado por arquitectos de gran trayectoria en cada una de las regiones, selecciona las obras elegibles, y luego entre todos hacen una elección de las finalistas, para escoger entre esas la ganadora. Este año hubo 20 proyectos invitados, desde ciudades como Oaxaca, México, hasta Santiago de Chile, y programas tan diversos como unos baños públicos, un hotel y un instituto socio–ambiental.

El Parque Explora, en Medellín, uno de los finalistas, fue diseñado en 2008 por el arquitecto Alejandro Echeverri Restrepo.

El Parque Explora, en Medellín, uno de los finalistas, fue diseñado en 2008 por el arquitecto Alejandro Echeverri Restrepo.

Para adentrarse un poco más en el proceso, los criterios que guiaron esta curaduría, y lo que se descubrió en el camino, AXXIS conversó con el arquitecto y académico argentino Fernando Diez.

AXXIS: Al ver las obras seleccionadas para este ciclo, ¿le resultó evidente que cada región tiene un estilo propio? ¿O diría que existe una unidad y coherencia en las propuestas que podría definirse como un lenguaje latinoamericano?

FERNANDO DIEZ: Los arquitectos en nuestra región están muy comunicados entre sí. Sobre todo la circulación de la información entre los jóvenes es muy rápida. Te diría que lo que sucede en un país es rápidamente conocido en otro, de modo que las influencias son naturales y constantes.

AXXIS: ¿Cuáles diría usted que son los puntos en común de este lenguaje latinoamericano?

F. D.: Hay una sensibilidad al contexto, que aunque es variable entre nuestros países, compartimos un sentido de la escasez de los recursos, y el deseo de utilizar materiales locales, simples. Incluso los materiales industriales como el acero, se ve que hay un modo low tech en que es utilizado muy frecuentemente.

AXXIS: ¿Y qué diferencia la arquitectura de cada región?

F. D.: Lo que predominó es un espíritu de libertad y tolerancia, en el sentido de que los dogmatismos de antaño se han diluido, y los arquitectos de una misma región pueden hacer cosas bastante distintas, pero aun así sentirse partícipes de las mismas preocupaciones y dificultades. Más que por regiones, diría que hay una cierta idiosincrasia o forma de trabajo que se crea alrededor de escuelas o arquitectos que generan escuela, y puede verse alrededor de ellos una constelación de sensibilidades afines. No son discípulos, sino más bien compañeros de ruta.

AXXIS: ¿Qué fue lo que más le llamó la atención de los proyectos durante el proceso de selección?

F. D.: Hay que entender que el premio Salmona tiene una característica especial, se premian obras que favorecen los espacios colectivos, el espacio público. Es decir, no solo que son buenas en cuanto a su arquitectura, sino que también tienen esa cualidad. De modo que nos encontramos con proyectos que pueden ser muy pequeños o muy grandes y naturalmente la influencia o su capacidad de cualificar lo público es variable según esa escala, pero al menos a mí me interesa poder incluir aquellos que con menos hacen más, es decir, que aun siendo pequeños, producen un impacto importante en el espacio público.

AXXIS: ¿Cómo se evidencia en las obras elegidas la preocupación por darle la trascendencia que merece al espacio público?

F. D.: En esto también hay que diferenciar entre aquellas obras, generalmente institucionales, en que lo público es parte de su programa, como centros culturales y bibliotecas, de aquellas en que lo público no necesariamente es parte del programa, como un edificio de oficinas, una galería de arte de barrio o un restaurante. En los primeros generalmente hay un presupuesto y un terreno que facilitan la integración con lo público. En los segundos todo depende de la capacidad del arquitecto para crear esas circunstancias. Por eso, de algún modo su mérito es también mayor.

La Biblioteca Pública de Belén, en Medellín, otro de los finalistas, busca ser un eje integrador de los barrios separados por la carrera 80.

La Biblioteca Pública de Belén, en Medellín, otro de los finalistas, busca ser un eje integrador de los barrios separados por la carrera 80.

AXXIS: ¿Cree que esta inquietud de Rogelio Salmona por crear ciudades más amables a través del espacio público es algo que la mayoría de los arquitectos tienen en cuenta al diseñar un proyecto, especialmente en América Latina?

F. D.: Volvemos a lo mismo, el programa influye mucho, y las posibilidades son muchas veces limitadas. No todos los programas de arquitectura tienen las mismas posibilidades. Lo que debemos pedirles a los arquitectos es que cuando esas posibilidades existen no sean desaprovechadas.

AXXIS: ¿Qué es lo más complicado de ser crítico de arquitectura?

F. D.: El crítico no es alguien que debe decirnos si algo está bien o está mal. Sino más bien sacar a la luz las razones del autor y contrastarlas con las razones del programa, el contexto y las circunstancias. Claro que hay obras malas, pero de esas en general ni siquiera hablamos. Nos interesan las obras que, incluso con sus defectos, pueden dejar una enseñanza.

AXXIS: ¿Hubo algo que le sorprendiera particularmente?

F. D.: Creo que la mayor sorpresa consiste en lo difícil que es para la arquitectura, para el edificio, hacer lo que antes hacía el urbanismo. De algún modo recae mucho más ahora en el edificio la construcción de algo colectivo que antes comandaba el urbanismo. Es la consecuencia de la crisis del urbanismo, como dice Koolhaas, la secuela de modernización, y también la crisis de los centros, vaciados en parte por cuestiones sociales y económicas.

AXXIS: ¿Cree que por medio de iniciativas como este premio se puede crear conciencia sobre la importancia que tienen la arquitectura y los espacios públicos en la convivencia ciudadana?

F. D.: Claro que sí. El premio Salmona ha tenido la lucidez de plantear un objetivo, un parámetro privilegiado sobre el que juzgar las obras. Creo que los premios de arquitectura se han vuelto un poco frívolos, y la solución pienso que puede venir por este lado, deberían evolucionar hacia este tipo de situación, donde hay un parámetro, donde sabemos qué estamos premiando.

l Centro Cultural Gabriel García Márquez, espacio dedicado a la cultura, ubicado en Bogotá, es una de las obras del maestro colombiano Rogelio Salmona.

l Centro Cultural Gabriel García Márquez, espacio dedicado a la cultura, ubicado en Bogotá, es una de las obras del maestro colombiano Rogelio Salmona.

//revistaaxxis.com.co

Save

COMPARTIR