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Puerta al desierto

Ubicado en Guelmim, Marruecos, este aeropuerto presenta una fachada compuesta por paneles metálicos situados a diferentes distancias que filtran la luz para crear patrones dinámicos de luces y sombras en el interior.

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Conocida como la Puerta al Desierto, la ciudad de Guelmim, en Marruecos, estrena aeropuerto. Su fachada multicolor, formada por paneles de malla metálica, y su íntima relación con el entorno son las características que han llamado la atención de la crítica internacional.

El proyecto fue desarrollado por la firma marroquí Groupe 3 Architectes, con base en Rabat. Liderada por los arquitectos Omar Tijani y Skander Amine, G3A se inspiró en el clima del desierto para diseñar una caja de vidrio con un elemento protector hecho de paneles metálicos perforados. Esta piel toma distancia de la fachada para protegerla de la arena, las variaciones de temperatura y el ruido de los aviones.

Los criterios para el diseño fueron simplicidad, eficiencia, control ambiental y longevidad, todos incluidos en una propuesta flexible que puede expandirse de ser necesario. El aeropuerto, construido en dos fases, está organizado en una línea que se extiende paralela a las pistas. El edificio de la terminal comprende dos salas de doble altura que contienen las áreas de check-in, zonas de embarque, aduanas y reclamo de equipaje.

Las superficies de metal de la fachada presentan una gama de colores complementarios que crean un efecto de mosaico que rinde homenaje a los estilos decorativos tradicionales de la región, al igual que a la artesanía, cultura y naturaleza circundante. Dichos paneles están emplazados a diferentes distancias, lo que contribuye a romper la continuidad visual de la estructura mediante la introducción de un patrón dinámico de luces y sombras.

Según el arquitecto Vincent Missemer, encargado del proyecto, el edificio fue diseñado como una pieza de Land Art (corriente del arte contemporáneo en la que el paisaje y la obra están estrechamente enlazados). “En este hermoso paisaje, con el gran horizonte y las montañas en ambos lados, era obvio que este pequeño edificio no podía competir. Por lo tanto, lo concebimos como una marca colorida en el entorno. Mientras más simple sea el gesto, más eficaz será”

//revistaaxxis.com.co

 

 

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