Punto intermedio

Esta no es una finca en las afueras de Bogotá, es una casa de patio contemporánea que mezcla lo rústico con lo moderno para que sus propietarios se desconecten de la ciudad y se acerquen a la naturaleza.

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Ubicada a tan solo treinta minutos de Bogotá, esta casa se desconecta del bullicio y del agite de la capital para rodearse de silencio y tranquilidad, del perfil sinuoso de las montañas, del agua, la vegetación y los verdes intensos de la sabana. Sus propietarios, una familia joven con dos hijos, la adquirieron para cumplir un sueño, imaginándola como un lugar de descanso y de distensión para los fines de semana. El proyecto toma como base el diseño arquitectónico realizado por la firma Arias Serna Saravia, el cual plantea una casa que gira en torno a un gran patio central, cuyos espacios amplios y de alturas generosas se conectan permanentemente con la naturaleza circundante a través del patio y de la transparencia que ofrecen sus ventanales.

“Tuvimos la suerte que el cliente nos incorporó al proyecto en las etapas iniciales del proceso, cuando apenas iniciaba la construcción”, recuerda María Andrea Vernaza, quien junto con su socia en la firma A2, Andrea Álvarez, trabajó de la mano con los propietarios para ajustar la vivienda a su estilo de vida. Resaltando la constante interacción que tuvieron con la familia para definir el espíritu y los materiales de todos y cada uno de los espacios, la diseñadora afirma que no hacen “casas modelo, hacemos hogares con mucho carácter, que llevan el ADN del cliente. Realizamos entrevistas con cada uno de ellos para entender sus necesidades y expectativas, su forma de vivir”.

El patio, con sus texturas, agua y vegetación, es el gran protagonista –y el corazón de todo–. Allí incorporaron un árbol robusto, grande y frondoso, “para generar la sensación que otorgan las casas de patio tradicionales, el sentir de una vivienda madura, la espacialidad de una estructura ya vivida”. Junto a él ubicaron una barca traída directamente del Chocó, la cual ofrece su carácter rústico y natural. La banca y los faroles rojos, elementos decorativos de color fuerte, dispuestos en la terraza central, complementan los demás elementos y atraen aún más la atención a esta zona.

En torno a este patio ocurre toda la vida de la casa, cuyo concepto de diseño lo definen sus autoras como “una vivienda de descanso que se siente como una finca, pensada para una familia joven y activa, hecha con materiales cálidos que contrarrestan el frío del exterior”. El mobiliario y los acabados siguen minuciosamente este concepto, llenando de calidez los ambientes a partir de una mezcla ecléctica entre lo antiguo y lo moderno, cargada de texturas naturales, carácter y color.

El corredor principal frente al patio se amobló con una biblioteca de metal blanco, con algunos módulos sueltos, otros pegados, alimentada con libros y objetos que generan un juego que le da alegría y vitalidad. “Quisimos evitar que fuera un espacio largo y aburrido, buscábamos llenarlo de la vida y actividad que tiene el resto de la casa”.  En la cocina, complementando un diseño blanco de líneas limpias y contemporáneas, aparece una mesa auxiliar de estilo francés que contrasta y exhibe sus texturas toscas y naturales. En el mismo concepto surge el mueble de apoyo al comedor, con su madera oscura y acabados artesanales. “Es grande y rústico, nos trae memorias de las fincas tradicionales”.

El tapete de la sala y las mesas del estar de televisión, tejidas por el arquitecto Jorge Lizarazo, rematan con su riqueza de texturas otros muebles de carácter más limpio y geométrico, como las mesas metálicas de Becara y el sofá modular de B&B Italia. Al proyecto arquitectónico original se le hicieron dos modificaciones sustanciales: se ampliaron los pasos de la escalera para hacerla más generosa y cómoda; y agregaron a la habitación principal un área adicional en la cual los niños pequeños pueden dormir en caso de querer compartir con sus padres. Los muros de esta alcoba –el único espacio de la casa ubicado en el segundo piso– están recubiertos con paneles de lino, el cual junto con el algodón y el yute llenan de texturas cálidas y hogareñas la vida en este lugar.

Además, este dormitorio goza de una terraza exterior, equipada con un fire pit (hoguera al aire libre), amoblada con tumbonas y rodeada por la vegetación de una cubierta verde. “Es ideal para acostarse a mirar las estrellas”. En el primer piso, la terraza, área de extensión de las zonas sociales, también cuenta con un fire pit embebido discretamente en la mesa central, otorgando la posibilidad a sus habitantes de usar los ambientes exteriores a cualquier hora del día, haciéndole frente al frío.

No es una vivienda de ciudad ni es una finca, pues brinda un estilo de vida cálido y sencillo, pero también refinado y estilizado. Es un punto intermedio, una casa de patio contemporánea que mezcla lo rústico y lo moderno, que se adapta a sus habitantes ofreciéndoles la posibilidad de acercarse a la naturaleza y compartir en familia. 

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