La antigua plaza de toros de Cartagena ahora es un centro comercial

Una nueva vida invade a La Serrezuela, que a comienzos del siglo XX fuera la plaza de toros de Cartagena. Con rigor y atención al detalle, los responsables de este proyecto la convirtieron en una propuesta versátil y, en especial, en un elemento vital de la ciudad. 0

La plaza de toros La Serrezuela, en Cartagena de Indias, fue construida en el año de 1893. A comienzos del siglo XX, tras pasar la guerra de los Mil Días, la estructura original debió ser desmontada y una nueva tomó su lugar, realizada por iniciativa de los hermanos Carlos y Fernando Vélez-Danies, de la compañía Vélez Danies & Co. Encargaron de esta construcción a un famoso ebanista cartagenero, Marcial Calvo, quien viajó a Maracay, Venezuela, para inspirarse en la plaza de toros de La Maestranza. 

Fotografía: ©Andrés Valbuena – Producción: Ana María Zuluaga

El segundo edificio fue construido de madera de pino rojo canadiense, al tomar como base su estilo emblemático y conjuntarlo con referencias de la arquitectura árabe obtenidas a partir de fotografías de La Alhambra, España. En sus balcones, capiteles, zócalos y arcadas reflejaba su inspiración de origen mudéjar. Funcionó como plaza de toros hasta comienzos de los setenta, década en la cual la ciudad de Cartagena erigió una nueva.

Fotografía: ©Andrés Valbuena – Producción: Ana María Zuluaga

La Serrezuela se convirtió entonces en el Circo-teatro y pasó a albergar otra variedad de actividades, como presentaciones de artistas y espectáculos boxísticos, siendo incluso hogar del Festival de Música del Caribe. A pesar de haber sido declarado Monumento Nacional en 1995, el Circo-teatro La Serrezuela se consumió poco a poco, sufrió un significativo deterioro y cayó en el olvido. Ya bien entrado el siglo XXI, más de cien años después de la construcción del edificio original, la Promotora A. Cohen estructuró y desarrolló un nuevo proyecto en La Serrezuela, con el fin de recuperar el Circo-teatro como uno de los principales íconos históricos de la ciudad. Con un equipo multidisciplinar de arquitectos e ingenieros –entre ellos el reconocido restaurador Álvaro Barrera– diseñaron, desarrollaron, construyeron y gerenciaron un espacio que busca combinar el patrimonio de la ciudad con actividades culturales, de entretenimiento y una amplia oferta comercial.

Fotografía: ©Andrés Valbuena – Producción: Ana María Zuluaga

Debido al avanzado deterioro en que se encontraba la construcción existente fue imposible recuperar su estructura original. Sin embargo, y sin estar exento de polémicas derivadas del enorme peso histórico que trae consigo, el actual proyecto buscó recuperar la memoria del edificio a partir de su forma y su materialidad. 

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El corazón del proyecto reinterpreta el antiguo ruedo de la plaza. Mientras que el original albergaba 4.000 espectadores, el nuevo prestará su espacio para eventos a cerca de 2.000 personas, con áreas de circulación mejoradas y una mayor comodidad y holgura. A imagen y semejanza del edificio original, “su estructura se construyó de madera laminada colada, traída desde Francia, de bosques de coníferas reforestadas e inmunizada a partir de procesos sin arsénico, lo cual es aún más amigable con el medioambiente”, afirma Jorge Briceño, gerente de Arquitectura & Ingeniería Briceño y Bello, firma encargada de la construcción de la estructura en madera. 

Fotografía: ©Andrés Valbuena – Producción: Ana María Zuluaga

Sus anclajes metálicos, ocultos a la vista, exponen solo la presencia de la madera y se acercan a lo que ocurría en la construcción original. Al igual que los anclajes, las instalaciones que alimentan la iluminación y las cámaras de seguridad se embebieron también dentro de la estructura de madera, escondiendo su presencia a partir de cajas y ruteados. El diseño de estas instalaciones, a cargo de la empresa ICS –Ingeniería, Construcción y Servicios–, respondió a la meticulosidad y atención al detalle requerida en el diseño arquitectónico liderado por el equipo de arquitectura de Promotora A. Cohen.

La madera que complementa la estructura principal, también fue utilizada en las graderías y los elementos decorativos del espacio central, construidos de pino ensamblado para conformar piezas macizas, que luego fueron torneadas y tintilladas para otorgarles la estética y el color deseados. La madera de estos elementos, proveída por Refocosta, proviene de bosques reforestados y está certificada por el Consejo de Administración Forestal –FSC, por sus siglas en inglés.

El ruedo central –el corazón de madera definido por la disposición original de la plaza– está rodeado de espacios comerciales, distribuidos a manera de un anillo exterior, que conforma un perímetro activo, cómodo y de carácter contemporáneo. 

El espacio que sirve de intersticio entre el ruedo de madera y el anillo exterior se aprovechó para generar vacíos de altura completa, que permiten apreciar la presencia de la plaza desde prácticamente todos los ambientes interiores. Allí se ubicaron las circulaciones verticales, escaleras mecánicas y ascensores proveídos por OTIS, cuya tecnología regenerativa permite importantes ahorros en el consumo de energía, en línea con el carácter sostenible que se le imprimió a la construcción del edificio en general.

Fotografía: ©Andrés Valbuena – Producción: Ana María Zuluaga

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Los ascensores se diseñaron con una cabina especial panorámica que permite una visual ininterrumpida de este espacio.   Los dos cuerpos se conectan a partir de puentes metálicos que flotan en el área, los cuales, al igual que la estructura que alberga los ascensores, fueron diseñados a la medida por la empresa Gecons Ingeniería, según lineamientos estrictamente definidos por la arquitectura del proyecto. 

El perímetro exterior alberga prácticamente la totalidad de los espacios comerciales –con excepción de los locales de comida, ubicados en el último nivel y que se entrelazan con la estructura de la plaza–. Los ambientes para el comercio gozan de proporciones cómodas y plantas libres, adaptables a las necesidades e imagen de cada una de las tiendas. Un ejemplo de ello es Rapsodia, local diseñado por Morphosis Arquitectura y Diseño, donde el estilo bohemio, romántico y rocanrolero de la marca, que fusiona estampados, texturas y colores, se expresa en el diseño interior, una propuesta de estilo vintage definida por trazos sobrios y elegantes. 

El anillo perimetral comercial ofrece una materialidad masiva y robusta, construida a partir de un sistema de estructura tradicional aporticado de concreto. Este último arma, a su vez, un basamento continuo sobre el que se apoya la plaza, define la totalidad de la estructura del primer piso y la planta baja. En este nivel inferior está, además de algunos espacios comerciales y otros de servicios, un centro de convenciones con capacidad para más de 300 personas.

Fotografía: ©Andrés Valbuena – Producción: Ana María Zuluaga

El edificio da frente a la ciudad por medio de este basamento continuo, y su entrada principal se plantea donde estaba ubicada la original del Circo-teatro. La ventanería de la fachada, proveída por la empresa AMP, está construida a partir de vidrios de control solar que protegen los espacios interiores del fuerte calor cartagenero, mientras que el color gris de su perfilería –desarrollado específicamente para este proyecto– complementa los tonos de la madera y la piedra presentes en toda la edificación.

La meticulosidad en el diseño y la ejecución de la obra es evidente. Cuidaron hasta el más mínimo detalle. “Estudiamos y controlamos también la mezcla de la oferta comercial, los espacios de comidas, los olores y las sensaciones que se perciben en el edificio durante el transcurso del día…”, comenta el gerente de la promotora, Aaron Cohen. Incluso, desarrollaron una tienda multimarcas para compañías de lujo latinoamericanas exclusivamente para este proyecto: Malva de la Serrezuela.

El rigor y la atención al detalle que le imprimieron sus creadores saltan a la vista en la impecable presencia física del nuevo Circo-teatro La Serrezuela. Al margen de la polémica sobre su precisión histórica/constructiva, es un proyecto único y especial, que a su manera recupera la memoria de un monumento arquitectónico olvidado por la ciudad y demolido por el tiempo.

Su versatilidad de usos, al servir como espacio cultural y de esparcimiento, como zona comercial o lugar de encuentro, atrae una diversidad de actividades que vitaliza esta área de la ciudad amurallada, y su apuesta comercial, innovadora y única en La Heroica, seguramente le garantice una larga y emocionante vida como elemento fundamental del corazón de la mágica Cartagena de Indias. 

Fotografía: ©Andrés Valbuena – Producción: Ana María Zuluaga

Este artículo también lo encuentra en la nueva edición impresa de Revista AXXIS.

 

 

 

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