Salvio: Un lugar con carácter en el corazón del Parque de la 93

Salvio, en el corazón del Parque de la 93, en Bogotá, es un edificio permeable que responde a la forma y usos de su entorno natural y comercial. Su estructura invita a recorrerlo. 0

“Es uno de los lotes más especiales que hemos recibido. Uno de los lugares con más carácter de Bogotá”. Con esta afirmación comienza nuestra conversación con Álvaro Arias, arquitecto de la firma Arias Serna & Saravia, quien estuvo a cargo del desarrollo del diseño arquitectónico y la construcción de Salvio, el nuevo corazón del Parque de la 93, en el norte de Bogotá.

Fotografía: Andrés Valbuena.

“Cuando iniciamos el proyecto, la normativa nos permitía construir 22 pisos. Sin embargo, esto no era consecuente con el entorno”, comenta el arquitecto. En un ejercicio de responsabilidad con la ciudad, el respeto a la escala y el diálogo con
sus alrededores, los arquitectos decidieron desarrollar un edificio de 10 pisos, cuya imagen no fuera demasiado vertical y que, además, reforzara la identidad del tradicional parque bogotano.

Salvio presenta una propuesta diversa de restaurantes, como Brera. Por otra parte, el atrio de triple altura incorpora el sótano como área habitable, así se llena de luz y actividad. Fotografía: cortesía Brera.

En el estudio lo llamaban el “Parque Vertical”, un edificio muy verde, permeable, que responde a la forma y a los usos de la ciudad circundante y que incorpora en su interior toda la naturaleza que se respira en el entorno. La elección de los
materiales: concreto gris trabajado a la vista, grandes superficies de vidrio y una importante presencia de celosías de madera –cuyos diversos ritmos la hacen más o menos permeable–, juega con la materialidad propia del lugar.

Fotografía: Andrés Valbuena. La madera está presente en todos los espacios del proyecto. Este gesto hace reminiscencia al parque que tiene en frente.

“El edificio es una invitación”, comenta Arias, y el resultado construido lo confirma. Es una invitación a recorrerlo, utilizarlo, tocarlo…, a vivirlo. Sus primeros tres niveles son de uso comercial y se abren por completo hacia el parque por medio de una fachada transparente. Al acceder nos recibe un atrio de triple altura, que alberga una amplia escalinata a través de la cual se integra el área activa con el primer sótano y lo hace habitable. La escalera es, a la vez, una gradería, un espacio para recorrer, pero también para estar, sentarse a comer y tener una agradable conversación.

Los valores estéticos del concreto gris son realzados para otorgarle protagonismo en todos los espacios. Esto fue posible gracias a un meticuloso control durante el proceso de construcción. Fotografía: Nicolás Cabrera, cortesía: Salvio.

Los electrodomésticos de la empresa Challenger, ubicados en todos los apartamentos, siguen la línea estética limpia y sencilla planteada por la arquitectura. Fotografía: Nicolás Cabrera, cortesía: Salvio.

“Decidimos tener una zona de restaurantes hacia el espacio público, que responde a la historia del parque”, comenta su arquitecto, que resalta cómo el diseño se contextualiza con su entorno construido. La selección de los establecimientos logra una mezcla complementaria, donde el visitante encuentra distintas opciones sin repetir la oferta. Además, generaron un manual de vitrinismo que le permite a cada uno mostrar su identidad pero, a la vez, mantener cierta uniformidad en tamaños y colores, para crear un ambiente de apariencia ordenada y tranquila. Los materiales predominantes, concreto, madera y mosaico de cemento en el piso, le dan calidez al lugar mientras ofrecen una imagen contemporánea con carácter local.

Fotografía: Andrés Valbuena. Los toldos y pérgolas de los restaurantes del primer y del último piso son de la empresa Parasoles Tropicales.

Las protagonistas indiscutibles de este atrio comercial son sus columnas inclinadas de concreto a la vista. Surgen por exigencia de la norma de sismorresistencia, como contrapeso a la rigidez que genera el núcleo de circulaciones verticales, compuesto por escaleras de emergencia y ascensores, estos últimos proveídos por la empresa Mitsubishi Electric. Como dato adicional, la firma suministró un total de seis ascensores para todo el proyecto, sin sala de máquinas.

Sin embargo, en lugar de utilizar pantallas de concreto, cerradas y pesadas, los arquitectos diseñaron una solución de columnas en forma de X, cuya ejecución en formaleta metálica –construida a la medida– convirtió una exigencia estructural en un objeto escultórico, y permitió mantener la permeabilidad del edificio hacia el parque.

En total, Salvio cuenta con seis ascensores, sin sala de máquinas, proveídos por la compañía Mitsubishi Electric. Fotografía: Nicolás Cabrera, cortesía: Salvio.

Los restaurantes del primer piso se extienden hacia el área pública a través de sus generosas terrazas. Cubiertas con pérgolas -elaboradas por talento colombiano en la ciudad de Cali y proveídas por Parasoles Tropicales-, se convierten en espacios para ver y ser vistos. Las pérgolas, retráctiles, bioclimáticas y equipadas con una tecnología única en Latinoamérica, permiten garantizar una continua ocupación de la zona al resistir las inclemencias del sol, el viento, la lluvia y el granizo bogotanos, retrayéndose con solo presionar un botón para disfrutar completamente del exterior. De esta manera el edificio activa permanentemente la vida urbana y se relaciona íntimamente con la ciudad.

Fotografía: cortesía Parasoles Tropicales.

Sobre el área comercial, en el tercer piso, el diseño plantea un centro de negocios cuyos salones de reuniones y zonas de servicio se ofrecen como espacios complementarios a los apartamentos de corta estancia que se ubican encima. Su
generosa altura llena de aire y luz el interior, mientras que, vista desde el exterior, divide el volumen de la construcción en dos y separa el basamento comercial del cuerpo superior. Este gesto, a la altura de las copas de los árboles del parque, desdibuja por completo los límites entre adentro y afuera e integra aún más el proyecto con su entorno.

Fotografía: Andrés Valbuena. El diseño interior de los apartamentos, realizado por Marcela Villegas, se basa en un concepto sobrio y elegante para complementar los materiales naturales del edificio.

Los pisos superiores albergan una serie de apartamentos pensados para corta y media estancia, cuyas áreas diversas permiten tanto albergar familias como funcionar con un carácter más hotelero. Sus materiales siguen la paleta general
del edificio, pero se complementan con piezas de mobiliario de corte clásico y acabados elegantes y sobrios, como el terciopelo o el cuero.

El interiorismo fue desarrollado por Marcela Villegas, y el mobiliario proviene en su mayoría de Habitat Store. Los electrodomésticos que acompañan la vida en todos estos espacios, proveídos por la compañía Challenger, siguen esta línea de diseño elegante y sobria, caracterizada por la amplia presencia de la madera y la naturaleza.

Fotografía: Andrés Valbuena.

La cubierta disfruta también del carácter público y del contacto con el entorno que caracteriza el resto del edificio. Una terraza perimetral y una presencia vegetal pueblan el espacio del restaurante, cuyos toldos retráctiles, de la compañía Parasoles Tropicales, permiten que el área se abra y se cierre hacia el cielo según el clima lo permita.

Salvio, como lo define su arquitecto, “se convierte en un destino” que a través de su diseño, su materialidad y la mezcla de usos propuesta reta, de muchas maneras, los convencionalismos establecidos en la arquitectura local, mientras impregna de energía y de una nueva vida al tradicional Parque de la 93, en Bogotá.

Fotografía: Nicolás Cabrera, cortesía: Salvio.

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