Este es el increíble proyecto residencial bogotano donde ahora todos quieren vivir

Ofrecer un lugar donde los niños puedan jugar en el exterior de forma segura es el principal objetivo del proyecto Santa María de Los Cerros, al norte de Bogotá, en medio de la naturaleza y de generosos espacios, tanto comunes como privados. 0

“Un espacio familiar, un lugar donde nuestros hijos puedan crecer como lo hicimos nosotros, corriendo por ahí, jugando a ‘la lleva’, a ‘policías y ladrones’, ‘tarro’, ‘cacho’…”.

Conozca el edificio 8111, la obra bogotana que participará en la Bienal de Arquitectura y Urbanismo. 

Fotografía: Andrés Valbuena Producción: Ana María Zuluaga

Así imaginaron Santa María de Los Cerros los arquitectos bogotanos Héctor Uribe y Juan Rodríguez, socios de la empresa Escalar, quienes junto con el equipo de profesionales que allí trabajan hicieron realidad aquello que en algún momento era un gran sueño.

Fotografía: Andrés Valbuena Producción: Ana María Zuluaga

Una vida de barrio, una infancia abierta, libre, de calle, de tienda de esquina… un estilo de vida que hoy se ha perdido por temas de seguridad y, en cierta medida, por la llegada de la tecnología”, afirma Uribe. Desde esta mirada, el objetivo queda claro: crear un ambiente cómodo y familiar en el que pudieran compartir tranquilamente los adultos, los mayores y los pequeños.

Fotografía: Andrés Valbuena Producción: Ana María Zuluaga

Santa María de Los Cerros se despliega a partir de cinco edificios. Cuatro de ellos están en el perímetro, y de estos, tres se destinan a espacios de vivienda. Las dos torres ubicadas en el oriente presentan apartamentos generosos, de 377 a 708 metros cuadrados. A su vez, la tercera tiene unidades desde 189 hasta 217 metros cuadrados. Finalmente, la cuarta comprende áreas entre 90 y 98 metros cuadrados, preparados para recibir el estilo de vida de un adulto mayor; cuentan con ascensor camillero y servicio de enfermería disponible de manera permanente, entre otros.

Fotografía: Andrés Valbuena Producción: Ana María Zuluaga

En el centro de estas cuatro torres se encuentra el corazón del conjunto: el Club-House. Su primer nivel está compuesto por gimnasio, sala de yoga, piscina semiolímpica con tres carriles y un amplio ventanal que da luz natural; spa con zonas de masajes y peluquería, vestieres con baños turcos y saunas con espacios de relajación y duchas. En el segundo piso están el auditorio/sala de cine, con capacidad para 56 personas; salas de trabajo, de reuniones y de lectura; una área de coworking, café y baños.

Fotografía: Andrés Valbuena Producción: Ana María Zuluaga

Junto a ellos, un área familiar con sala, comedor, cocina, BBQ, parque para los más pequeños con juegos cubiertos y uno exterior para los más grandes. Remata el edificio central la cubierta verde: una explanada abierta para que las familias la usen a su parecer. “Gente leyendo, haciendo pícnic, niños jugando frisbee…”, así la imagina su arquitecto.

Fotografía: Andrés Valbuena Producción: Ana María Zuluaga

En el Club-House, la empresa Sohotech, especializada en soluciones de alta gama de audio, video, control de iluminación, red de datos y domótica en general, fue la encargada de diseñar e implementar el audio y el video del auditorio/sala de cine como del spa, el salón de juegos y la sala de juntas.

Fotografía: Andrés Valbuena Producción: Ana María Zuluaga

Inmerso en la naturaleza

Emplazado sobre los cerros orientales de Bogotá y a 2 minutos del centro financiero, el proyecto cuenta con ubicación y vista extraordinarias. Su límite hacia el oriente es una reserva forestal, mientras que hacia el occidente forma parte del tejido consolidado de la ciudad. “Casi lo rebautizamos como Santa María – Reserva Urbana”, comenta su arquitecto al explicarnos cómo el innovador planteamiento arquitectónico le dio continuidad a la reserva y la involucró. “Nos emociona el concepto del tsunami verde”, la manera como la naturaleza se mete con gran fuerza entre el urbanismo planteado y se convierte en protagonista de todos los espacios. “Sembramos 36.520 plantas nuevas, varias de ellas producen flores que atraen la fauna. ¡No se imagina el concierto de pájaros que hay aquí a las 5 o 6 de la tarde!”.

Fotografía: Andrés Valbuena Producción: Ana María Zuluaga

El verde, que envuelve e inunda todo, llena de vida las interacciones familiares que allí ocurren. La materialidad de los edificios responde al carácter y a la fuerza que trae su entorno. El tono del ladrillo de gran formato, desarrollado por Escalar hace muchos años en conjunto con Ladrillera Santafé, es un color tierra que entona con la cromática del cerro. La carpintería metálica negra y las texturas de la piedra y el concreto entablan un diálogo respetuoso con los alrededores.

Conozca este restaurante en Bogotá que está en la lista de los lugares a los que hay que ir según TIME.

Fotografía: Andrés Valbuena Producción: Ana María Zuluaga

En todos los interiores la madera se alza como protagonista. Los pisos, suministrados por la compañía J. Albornoz, son multiestructurados en madera de roble y llenan los ambientes con su calidez y textura, además de reaccionar de mejor manera a los cambios de temperatura que caracterizan la ciudad. Las zonas húmedas, que también ofrecen la calidez de la madera a partir de elementos interiores de PVC, garantizan su durabilidad y facilidad en el mantenimiento.

Fotografía: Andrés Valbuena Producción: Ana María Zuluaga

Con este mismo objetivo en mente especificaron los cielorrasos exteriores en DensGlass, un sistema recubierto en fibra de vidrio que otorga mayor protección frente a las inclemencias del clima; fue proveído por la compañía Multiobras.

La referencia de las cortinas de Hunter Douglas es: Texture Screen 4% Color: Irish Coffee. Fotografía: Andrés Valbuena Producción: Ana María Zuluaga –

Tanto los exteriores como los interiores mantienen siempre el mismo lenguaje y expresión. La explosiva presencia de la vegetación del entorno se maneja con materiales naturales, tonos neutros, texturas, calidez y confort. El mobiliario busca también esta sensación de comodidad, intimidad y tranquilidad. Las bancas de los lobbies, sofás y poltronas, provistas por la firma de diseño Zientte, son tapizadas en cuero o con telas hechas a partir de fibras.

Fotografía: Andrés Valbuena Producción: Ana María Zuluaga

Las mesas del espacio de coworking y otras auxiliares, de la misma empresa de diseño, construidas de metal o madera sólida, siguen el lenguaje general del proyecto. Si bien los apartamentos se venden en obra gris, su estética e intención queda claramente establecida en las viviendas modelo. Las texturas de la madera, tanto en su versión clara como en la opción un poco más oscura, resaltan y llenan de vida los espacios. La decoración se halla estrechamente ligada a este sentimiento. Desarrollada por la firma A2 y planteada de manera ecléctica, combina texturas y colores neutros y tranquilos, propios para un lugar contemplativo, rodeado de verde y de naturaleza.

Fotografía: Andrés Valbuena Producción: Ana María Zuluaga

Nuestra visita se acaba al atardecer, en medio del canto de los pájaros y con la vista de la caída del sol sobre la ciudad. La vegetación de los cerros y el tsunami verde dan el marco para esta despedida, mientras la vida familiar de sus habitantes sigue adelante con su tranquila y cómoda cotidianidad.  

Fotografía: Andrés Valbuena Producción: Ana María Zuluaga

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