Tendencias para cocina: un espacio versátil e integrado

Aunque las funciones básicas de la cocina no han variado, sí lo han hecho sus especificaciones y características, adaptadas a las tendencias y beneficiadas por la tecnología.

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De la mano con los cambios en las costumbres sociales y en las rutinas familiares, viene la transformación de la cocina. Hoy es habitual que ambos miembros de una pareja trabajen fuera de casa, que los niños almuercen en el colegio o que la familia salga a comer una o más veces a la semana. También la asistencia doméstica tiende a disminuir, por lo que las laboriosas recetas ancestrales o de la cocina tradicional quedan para disfrutarlas en el ambiente amable y acogedor de la casa de las abuelas o en los restaurantes especializados. Con estas novedades en la cotidianidad, la importancia de este ambiente, lejos de reducirse, aumenta en requerimientos y capacidades.

Hoy en día la cocina es participativa. Todos en casa, juntos o por separado, preparan algún plato fácil o se atienden con un tentempié tan sencillo como un emparedado de queso con un refresco. Y cada vez más, la vida social incluye compartir con los invitados la elaboración del menú, como sucede con los asados en los que el maestro parrillero se convierte en la estrella del evento. Por eso, el diseño arquitectónico responde a las exigencias de los nuevos usos con configuraciones de espacio más abiertas y accesibles, integradas con los ambientes sociales. Debido a la tendencia de vincular la cocina con el comedor y la sala, ahora la ventilación resulta mucho más exigente. Es ideal tener corrientes de aire naturales con capacidad de manejar la humedad, la grasa y los olores de las preparaciones y procesos culinarios, de manera que no se impregnen en el área social o que incomoden a los invitados.

Una buena iluminación es indispensable para elaborar las recetas y adelantar sus procesos con precisión y seguridad. Sin embargo, la luz “tipo cocina” con frecuencia no combina con el efecto indirecto de las lámparas y apliques de los ambientes sociales, por lo que un diseño de áreas concentradas de alta intensidad en zonas de trabajo puede armonizar los requerimientos funcionales con la estética general del espacio que se comparte.

La gastronomía doméstica actual pasa en gran parte por productos congelados, refrigerados y empacados. Una buena capacidad de almacenamiento en nevera, congelador y alacena debe satisfacer el abastecimiento de alimentos de un mes para optimizar las visitas al mercado. Así mismo, la dotación de equipo es fundamental para darle eficiencia a la cocina actual –hay numerosos aparatos que pueden ser tan variados como los gustos de los usuarios–. Todos estos artefactos demandan espacio con una accesibilidad fácil e inmediata, superficies generosas para usarlos, tomacorrientes bien distribuidos y, especialmente, una capacidad eléctrica suficiente para un consumo intensivo.

Si bien los requisitos de seguridad, eficiencia y funcionalidad son muy precisos, la forma estética y práctica de resolverlos es infinita. A ello contribuye la abundante variedad de materiales de acabados, equipos, dotaciones y configuraciones arquitectónicas que hacen posible que cada quien tenga la cocina de sus sueños y la disfrute como el lugar más versátil de la casa. 

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