Trabajo en equipo

A Natalia Triana le gusta usar maderas naturales, por eso escogió sapán para los pisos y la carpintería. Al estilo contemporáneo del espacio se suman obras artísticas y antigüedades que le aportan un aire tradicional. Remodelación de un apartamento de 125 metros cuadrados. Un espacio acogedor en una geometría atípica diseñado por Rafael Esguerra y Natalia Triana. 0

La arquitecta Natalia Triana cree en los procesos personales que ofrece cada lugar: “los espacios que se rediseñan ya han sido vividos y su transformación viene de atrás; por eso, cuando uno emprende la labor es como sumarse a un equipo de trabajo”. ese fue su caso en la remodelación de este apartamento, en el que además participó activamente su dueña, una diseñadora de libros y revistas que aportó sus ideas activamente.

Ella forma parte de un grupo de personas que ha redefinido la función de los apartamentos: son personas cuyo trabajo no se circunscribe a una oficina y, por tanto, además de habitarlos, los convierten en espacios para trabajar y para desarrollar su vida social; en otras palabras, son concebidos para pasar mucho tiempo en ellos. por eso requieren espacios abiertos, cocinas conectadas con el comedor, vistas generosas y amplias habitaciones y zonas de trabajo.

Para lograrlo enfrentaron un tremendo obstáculo: “su estructura era bastante compleja, estaba diseñado en diagonales, como triángulos, era ‘recovecudo’”,dice Triana. su idea, entonces, fue buscar la forma de aprovechar esa geometría y convertirla en una solución: “empezamos a diseñar con la idea de no desbaratarlo, sino aprovechar las formas existentes”. esa “limpieza”, como la llama, llevó al descubrimiento de una serie de ángulos “que podrían generar profundidades y espacios atractivos”.

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A esta apuesta por el uso de los ángulos se sumó un acertado aporte del reconocido arquitecto Rafael Esguerra, cercano a la familia de la propietaria y consultado por ella. “cuando fui me encontré con un apartamento muy viejo, con una estructura muy compleja, muy poco práctica”, cuenta él, para quien “tumbar y reciclar, que era lo que habría hecho, no se consideraba la opción porque en este caso prácticamente se caía el edificio; de lo que se trataba era de adaptar la estructura para darle otra organización”. el arquitecto pensaba que “todo podía cambiar si se modificaba el sentido de la casa, por lo que dibujé un plano en una pared con lo que a mí me parecía que era una idea para aprovechar mejor el espacio”. su propietaria recuerda: “esguerra llegó, caminó un rato por el espacio y dibujó su idea, que fue como otro punto de partida porque el apartamento se orientó hacia la mejor vista, la de la salida del sol, y redefinió todas las ubicaciones”. para él, como se trataba de un lugar para pasar mucho tiempo, resultaba muy importante buscar la forma de que fuera perdurable, pues según su opinión “lo que está pasando es que la arquitectura se está basando en la moda y por eso los diseños cumplen unos ciclos muy cortos”.

Tras la intervención de Esguerra, se tumbó 80% del apartamento y Triana continúo su búsqueda de aprovechar los ángulos para “generar espacios atractivos”, como el acceso, que al mismo tiempo es una galería para las obras de arte de la dueña y que al terminar ofrece la imagen contundente de una zona social conectada con la cocina y con una vista al paisaje lleno de enormes árboles de la zona en la que está emplazado.

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Otra de las apuestas de Triana y de la propietaria era la idea de crear sensaciones de amplitud, para lo que fue importante que se optara, en elementos como la biblioteca y la cocina, por el minimalismo, logrado con el color blanco. Y, buscando el mismo efecto, Triana planteó un manejo de la luz pensado para destacar los juegos de profundidad, por lo que “evitamos al máximo las balas halógenas y usamos unos racks que ofrecen además una luz muy distinta del exceso de iluminación de Bogotá”. Triana explica que le gusta trabajar con nichos de luz cuando “hay que buscar amplitud y altura”. eso mismo se manifiesta en el walk-in clóset de la habitación principal y en el jacuzzi del baño, por ejemplo.

Basado en las sabias decisiones de Triana, contando con las ideas permanentes de la propietaria y con el afortunado aporte de esguerra, este diseño logró convertir 125 metros cuadrados en un espacio en el que la principal característica es la amplitud.

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