Un teatro para volar

Esta estructura combina tecnología, arquitectura y una correcta lectura del entorno para lograr que los monjes shaolín leviten en el escenario. 0

En medio del monte de Songshan se encuentra la ciudad de Dengfeng, en la provincia de Henan, en China. Esta montaña es el núcleo de un área de espiritualidad budista, “el centro entre la tierra y el cielo”. También es hogar del monasterio Shaolin, considerado el lugar de nacimiento del budismo zen y del kung-fu, una de las artes marciales más antiguas del mundo. En una de las laderas de la montaña –en medio de un bosque de cipreses– la firma Mailitis Architects, de Letonia, diseñó el teatro de los monjes voladores shaolín. El edificio –abierto al público recientemente– rinde homenaje a la naturaleza que lo rodea y al patrimonio cultural de la región.

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turbinas

 

Su diseño está basado en la forma de dos símbolos chinos –la montaña y el árbol­­­–. Su uso es primariamente como teatro para espectáculos de artes marciales, en especial la levitación de los monjes shaolín, que pueden volar y flotar frente al público. El secreto de sus poderes de levitación remite a la arquitectura con una combinación de tecnología de punta con conocimiento del entorno.

Cuenta con cuatro zonas principales: el escenario, el área interior, la sala de motores y el espacio exterior. Este último sobresale, ya que cumple un aspecto estético, pero también funcional, está diseñado como una continuación natural del territorio, ayudando a conducir la fuerza de propulsión del aire de las turbinas ubicadas en la sala de motores. El público rodea el escenario que, según los arquitectos, “es como un anfiteatro con un túnel de viento en el medio”. El interior incluye ambientes para visitantes y artistas marciales, además de las oficinas. En lo profundo de la estructura ubicaron las turbinas, dispersando el ruido y vibración lejos de la audiencia.

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Este edificio logra un balance muy particular entre expresión y funcionalidad, y en el diálogo entre tecnología y materiales de punta con su entorno y uso, que remite a las tradiciones ancestrales chinas. Esta relación entre arquitectura y legado cultural define la región, con el reconocimiento de la Unesco como patrimonio de la humanidad.

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//revistaaxxis.com.co

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