Una casa dentro de una casa

El interiorismo de este apartamento se basa en el equilibrio entre historia y naturaleza; balance que subraya la importancia de una y otra, a la vez que plasma las relaciones que tejen entre sí.

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Este apartamento, ubicado en el norte de Bogotá, es el resultado de una remodelación que rompe todos los esquemas de la estética. La arquitecta e interiorista Sylvia Calderón Dereser, con la colaboración de la diseñadora industrial Adriana Gómez, concibió un proyecto donde la palabra eclecticismo es la que mejor lo define. Se trata de un diseño vibrante en el que cada espacio transmite el alma de quien lo habita.

Uno de los aspectos que más destaca, por su complejidad, es la intervención arquitectónica de todas las áreas de la vivienda. Se derribaron las paredes y las escaleras, y se reubicaron cocina, comedor, sala, estudio y las habitaciones. Lo único que se mantuvo fue la estructura. ¡Qué radical! La arquitecta separó la envolvente en la remodelación. En pocas palabras, construyó una casa dentro de una casa. Se asumió pues la geometría del edificio como punto de partida para el diseño.

El concepto de naturaleza está presente a lo largo de toda la casa, en particular la vegetación nativa.

Junto a cada estancia, una ventana dialoga con el exterior: un entorno rebosante de historia y naturaleza. La primera se hace presente a lo largo de la carrera Séptima, en el Seminario Mayor de Bogotá y el Museo El Chicó, que son vecinos del edificio. Asimismo, la segunda es protagonista: los cerros orientales son artífices del escenario teñido de verde que emerge detrás.

El apartamento ofrece diferentes sensaciones desde distintos ángulos. Las superficies multifacéticas de madera o metal se conectan dentro de un mismo ambiente.

La conjunción entre historia y naturaleza se cristaliza en las intermitencias entre el adentro y el afuera, que se hacen visibles en las terrazas, por ejemplo. En ellas sorprende encontrar vegetación nativa, que reviste este hogar. “El apartamento es una especie de contenedor lleno de ventanas, con una vista de 360 grados de la ciudad, lo cual facilita una conexión directa con el entorno”, afirma Calderón. En líneas generales, el diseño responde al contexto.   

La organización y el programa se articulan con las dinámicas familiares de sus dueños. De ahí que cada espacio tenga una identidad propia, que no es otra que la de los miembros de la familia. Una gran variedad de texturas y colores permite diferenciar con libertad los ambientes, sin pasar por alto, claro está, el vínculo entre todos. El juego explícito de luces configura un lenguaje que los entrelaza en una secuencia no lineal.

Distintas atmósferas se unen a través de un repertorio de materiales en estado natural, como la madera rústica del piso y el mobiliario –producto de la mano de artesanos colombianos–. Con ello se estimulan los sentidos, que es la intención final de la autora del proyecto, quien sostiene que la arquitectura nace de las emociones.

Dentro de los requerimientos específicos de los dueños estaba que la cocina tuviera un papel central, siendo punto de encuentro. Con esto en mente, la arquitecta planteó un diseño abierto, que eventualmente puede cerrarse por medio de una puerta de hierro y vidrio. “Planteé un espacio que convoca y une a la familia. Por eso incorporé el vidrio en la puerta, ya que este conecta visualmente la cocina con el comedor. Además, el elemento fuego es esencial dentro de este ambiente, pues aviva el amor y permite que la energía circule”. 

Una obra de la artista bogotana Mónica Bravo divide la zona social de la privada. Se trata de una puerta antigua de madera sobre la que se pintaron los dos hijos de los propietarios. Se diría, pues, que arte y arquitectura se mezclan en armonía con la personalidad de los dueños, logrando materializar un trozo de cada uno de ellos en los elementos de su vivienda. “Sin duda, mi mayor recompensa es que nadie se quiera ir. Siempre hay algo que sorprende en este apartamento. Cada espacio habla por sí solo, se siente diferente… ¡Se vive tal cual lo imaginé!”.

//revistaaxxis.com.co

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