Una hacienda mestiza de ensueño en Llanogrande, Antioquia

Este proyecto en Llanogrande reúne dos maneras de concebir el espacio doméstico para albergar una vida que ocurre entre el campo y la ciudad. 0

Muchas veces llamamos campestre a lo que en realidad es un fenómeno suburbano. Lotes aislados, llenos de árboles en lugares donde el paisaje se conforma para tener una imagen bucólica o contraria a la de la ciudad, pero con infraestructura, redes y servicios propios de lo urbano. Esto suele suceder en la periferia de diversas ciudades del mundo y Medellín no es la excepción.

FOTOGRAFÍA: CARLOS TOBÓN – PRODUCCIÓN: ANA MARÍA ZULUAGA

Lo que tendemos a imaginar sobre la vida en el campo –fincas construidas de forma vernácula, materiales rústicos, vegetación, techos a dos aguas con aleros– se convierte en una serie de recursos arquitectónicos frecuentes en las construcciones de este tipo de entornos que están entre lo urbano y lo rural. La arquitectura de la suburbanización suele operar por medio de la reinterpretación y reconfiguración de técnicas y maneras tradicionales. En nuestro caso la hacienda, tipología que heredamos de la conquista española, es un referente constante.

FOTOGRAFÍA: CARLOS TOBÓN – PRODUCCIÓN: ANA MARÍA ZULUAGA

Ubicada en el sector de Varahonda, en Llanogrande, diseñada y construida por la firma Zapata & Santamaría Arquitectos en colaboración con la arquitecta Juliana Ruiz, esta casa recoge los valores constitutivos de la hacienda. Sus gestos geométricos, su emplazamiento en el lote y la relación que establece con el exterior son sus estrategias fundamentales. La horizontalidad de sus volúmenes remite a los galpones de alfarería donde tradicionalmente se hacía el ladrillo, material principal del proyecto.

La disposición de los cuerpos que albergan las distintas zonas de la residencia, como piezas sueltas sutilmente conectadas, produce una secuencia de patios y semipatios que acompañan todas las estancias. Dispersar la construcción en el terreno pone a lo que se ocupa y lo que se libera en una relación de equivalencia. La intermitencia entre el afuera y el adentro estructura la propuesta.

FOTOGRAFÍA: CARLOS TOBÓN – PRODUCCIÓN: ANA MARÍA ZULUAGA

Con una zonificación clara, el acceso conduce al vehículo a un primer patio en torno a una rotonda, delimitada por un alojamiento para los mayordomos, un parqueadero cubierto y pesebreras. Llegar a la casa pone a los habitantes y visitantes en contacto con un espacio abierto que huele a naturaleza y donde la lluvia, el sol y el viento pueden entrar sin restricciones.

Luego de atravesar un espejo de agua sobre generosos peldaños de concreto, que recuerdan un puente, se llega al área residencial. Aquí una gran nave con dos salones y un comedor se abre hacia el lote en sus dos costados. La zona de servicio y la cocina sirven como puntos de apoyo; esta última es un espacio que se puede separar o integrar al ambiente social mediante vidrieras corredizas.

FOTOGRAFÍA: CARLOS TOBÓN – PRODUCCIÓN: ANA MARÍA ZULUAGA.

Un volumen de planta lineal en ángulo a noventa grados contiene las alcobas. La habitación principal, que goza de una posición privilegiada en uno de los extremos, domina visualmente el entorno, mientras un corredor lateral agrupa otros dos dormitorios y remata en una sala de estar y una escalera que sube a un último cuarto.

FOTOGRAFÍA: CARLOS TOBÓN – PRODUCCIÓN: ANA MARÍA ZULUAGA.

Las aguas naturales presentes en el lugar forman parte del diseño. Están canalizadas para convertirse en espejos de agua que recorren los distintos ambientes y se complementan con jardines específicos que articulan los espacios del hogar. Caminar por la casa, atravesarla y moverse casi entrando y saliendo de ella, se traduce en un rito particular de su habitabilidad.

FOTOGRAFÍA: CARLOS TOBÓN – PRODUCCIÓN: ANA MARÍA ZULUAGA.

La idea de promenade –caminata o paseo– propia de la arquitectura moderna del siglo XX es el hilo conductor de las vivencias en esta residencia. La casa asume formas vernáculas, pero las combina con principios modernos. Se construye con los materiales que están a la mano, pero se les dispone de manera tecnificada y sofisticada. El ladrillo a la vista de gran formato, la madera expuesta en las estructuras de la cubierta y el vidrio de las fachadas coexisten en un collage
de texturas y reflejos, de transparencias y rugosidades.

FOTOGRAFÍA: CARLO.S TOBÓN – PRODUCCIÓN: ANA MARÍA ZULUAGA

Este proyecto de Zapata & Santamaría Arquitectos reúne aspectos de dos maneras de construir el espacio doméstico y los amalgama en un entorno que aparece entre el campo y la ciudad. Emplea elementos de nuestra historia con técnicas actuales. La mezcla que lo define, la posición intermedia entre dos ámbitos le da su expresión formal y espacial. Una arquitectura mestiza, propia de
lo que somos. ■

FOTOGRAFÍA: CARLOS TOBÓN – PRODUCCIÓN: ANA MARÍA ZULUAGA.

En nuestra nueva edición, reunimos las mejores razones para quedarnos en casa, léalas a continuación. 

COMPARTIR