El paraíso si existe y está en esta casa de Medellín

Solventar una fuerte pendiente y aprovechar al máximo la vista sobre la represa La Fe fueron algunos de los retos en el diseño arquitectónico de esta casa en el oriente antioqueño, pensada para disfrutar de manera tranquila el día a día.

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Enclavada en el oriente antioqueño, en medio de un paisaje espléndido, rodeada de la sinuosa topografía de las montañas, el intenso verde de los pinos y prácticamente tocando el agua metalizada de la represa La Fe encontramos esta vivienda. El arquitecto Carlos Vélez Godín aprovechó las extraordinarias cualidades del lugar para plantear su diseño, con el fin de albergar una construcción respetuosa de su entorno y un espacio agradable para la vida de sus habitantes.

Foto: Carlos Vélez.

Su ejercicio profesional enfrentó tres grandes retos: emplazar una obra, cómoda y agradable, en un lugar con fuerte pendiente; sacar el máximo provecho a un lote de carácter cónico, con la parte estrecha en la zona topográficamente más elevada (y las mejores visuales sobre la represa), y diseñar una construcción que respondiera a su entorno natural de manera tranquila, amable y respetuosa.

Foto: Carlos Vélez.

La distribución de la vivienda se hizo en forma de “T”. Los espacios de carácter privado, ubicados en un volumen longitudinal en la parte alta del lote, prácticamente paralelos a la represa, permiten que cada habitación disfrute de la espectacular vista lejana. Los ambientes sociales están en otro cuerpo alargado, esta vez de manera perpendicular a la represa, con lo cual evitan interrumpir las visuales de las alcobas, mientras se ven rodeados por montañas, agua y naturaleza. La parte social, que se despliega en dos niveles, alberga salón, comedor y cocina en el superior, y genera un área de recreo en el inferior, en conexión directa con la piscina.

Por su parte, la piscina de borde infinito se funde visualmente con el agua de la represa, mientras ofrece a sus propietarios múltiples posibilidades de disfrute. “Su esquema se conoce como piscina de vitalidad, e integra varias experiencias de uso”, comenta Andrés Gaitán, de la compañía Ambiente Azul, quien estuvo a cargo de su desarrollo técnico a partir del diseño del arquitecto. En el extremo exterior, contra la represa, esta provee un espacio para un carril de entrenamiento –de 25 metros de largo–; en su parte central genera un área de recreación y una banca para apreciar el paisaje mientras se reciben hidromasajes en la espalda. A su vez, la playa, que se ubica en el costado interior, el más cercano a la casa, da una solución para asolearse o divertirse junto con los niños de manera segura. El jacuzzi se incorpora bajo la misma lámina de agua y pasa inadvertido a simple vista. Aunque está formalmente integrado, su agua se calienta de manera independiente de la del resto de zonas. Gracias a su diseño y versatilidad, esta obra se ha hecho merecedora de premios especializados de carácter internacional.

Foto: Carlos Vélez.

Noble materialidad

“Hace treinta o cuarenta años, en Medellín había un acercamiento a la piedra que se perdió, especialmente en favor del ladrillo”, comenta el arquitecto con respecto a la materialidad del proyecto. Su diseño recupera el uso de este material noble y duradero, cuyas variaciones en texturas y colores permiten mimetizar la construcción en su entorno natural e insertarla de manera respetuosa. Complementada con un extensivo uso de la madera –de roble en pisos, proporcionados por la empresa Pisos Camarú, y de abarco en las vigas que conforman la estructura–, la piedra ofrece un aspecto cálido y acogedor.  Piedra y madera se mezclan con un tercero, el metal pintado de negro, que le da al diseño un aire menos rústico y más contemporáneo. “La vivienda tiene un toque de campo y otro de ciudad. Es una casa agradable de vivir”.

Foto: Carlos Vélez.

Los muebles y la decoración reafirman esta intención de ofrecer una vida amena y relajada. Compenetrados con las pasiones e intereses de sus propietarios, los objetos que pueblan la casa se remiten constantemente a los deportes: fútbol, natación, tenis, esquí sobre nieve… todos están representados y tienen su lugar en una colección que apela al corazón y a los recuerdos. “El espacio te debe recordar siempre las cosas más emotivas de la vida”.

Foto: Carlos Vélez.

Este diseño plantea también un espacio anexo, separado de la casa pero embebido en la dinámica de la vida de sus propietarios. Se trata de un pequeño tráiler que sirve de área de trabajo a sus habitantes, fabricado en Medellín a partir de materiales locales, complementados con piezas únicas y singulares que debieron importarse al no estar disponibles en el país. Sutilmente ubicado cerca del agua, y con la posibilidad de moverse en el momento en que sea requerido, ofrece un oasis de concentración para laborar y de integración con la naturaleza que lo absorbe. Saliéndose de los espacios tradicionales y de los lugares comunes, el diseño de esta vivienda se integra tanto con su entorno natural como con el estilo de vida de sus habitantes, para ofrecer una forma emotiva, amable y agradable de disfrutar el día a día. 

 

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