VILLA PINEUS UN CHALET SUECO NO TRADICIONAL

Este sitio vacacional al sur de Suecia rompió con su tradición de chalets costeros con las formas de Villa Pineus, un ensamblaje de volúmenes que define el hogar de Isaac Pineus y Andrew Ducanson, de la renombrada galería de diseño Modernity. 0

Entre los cobertizos marítimos y las cabañas de Fjällbacka, una aldea de pescadores del siglo XVIII –destino vacacional preferido de la actriz Ingrid Bergman– ha surgido una nueva criatura arquitectónica sobre el suelo rocoso del lugar. No obstante, la Villa Pineus no es una presencia impertinente gracias a su audaz diseño.

De hecho, sus formas de tono ceniza-plateado se abrazan confortablemente al paisaje de este archipiélago del suroeste de Suecia, a unas cinco horas en auto de Estocolmo.

La Villa Pineus es el hogar de vacaciones de Isaac Pineus, su compañero Andrew Ducanson y sus pequeños hijos gemelos Marc y Tom, de tres años. Un afortunado lugar para refugiarse de la agitada vida diaria de familia en Estocolmo, donde la pareja maneja Modernity, una destacada galería que se especializa en diseño del siglo XX, particularmente en muebles escandinavos, cerámica, vidrio, iluminación y joyería.

Isaac mismo está arraigado en la tradición de diseño escandinavo; su madre tuvo una boutique de accesorios para se detiene allí; Fjällbacka, con su población de 1.000 habitantes (que aumenta a 5.000 en el verano), ha sido el refugio de vacaciones para ellos desde los cuarenta.

“Mis abuelos compraron la propiedad en 1945. Las dos casas vecinas pertenecen: una a mis padres y la otra, a ellos. Mi hermana y yo la heredamos y ahora compartimos el hogar de mis abuelos –y lo usamos alternadamente durante las vacaciones–, pero luego pensamos que sería mejor tener otro lugar para estar juntos en familia al mismo tiempo. Así surgió la idea de Villa Pineus”, explica.

Buscando quién les ayudara a materializar su visión, Isaac y Andrew no dudaron en dirigirse al eminente arquitecto sueco Gert Wingardh. La Villa Pineus es abiertamente contemporánea y está organizada en tres niveles con un bloque central de escaleras que irrumpe en las zonas sociales a la izquierda de la entrada principal y en el área de habitaciones, así como en el sauna y el baño, a la derecha.

“Somos unos diseñadores muy aterrizados”, explica Wingardh acerca de su propuesta con estructura de madera y fachadas de pino alerce para la Villa Pineus, que toma muchas de sus referencias del paisaje de rocas y praderas de los alrededores. “El terreno desciende hacia el sur, de manera que la casa sigue esa inclinación.

También hay una pequeña colina entre la vivienda y la vista al mar, por lo que procuramos que fuera lo suficientemente alta para aprovechar la panorámica. Por eso creamos una azotea que no se percibe desde el exterior, desde donde se disfruta el paisaje hacia el oeste y el sol poniente”.

Justo bajo la azotea se destacan los ventanales de 3,5 metros de altura del estar principal, el comedor y la cocina, un espacio integrado que se proyecta a una terraza y al jardín, y que se protege del resplandor solar y de la “lluvia horizontal” de Suecia mediante quiebrasoles de madera, un recurso usado también en las “cajas” de pino de los dormitorios.

El interior presenta toda una galería de diseñadores emblemáticos del siglo XX, lo cual apenas sorprende considerando la trayectoria de los propietarios en Modernity. De ahí la abundancia de piezas de mobiliario clásico con firmas como Vico Magistretti, Enzo Mari y Gio Ponti, puestas sobre un fondo blanco y de paredes de concreto en las áreas de estar, pisos de nogal aserrados en la región, superficies de trabajo de concreto pulido y escaños incorporados en la construcción.

“Algo importante de la casa es que no tiene límites. Las puertas de 3,5 metros de altura se abren a la terraza de madera y en el verano se quedan así todo el día; los niños entran y salen y mi hermana y sus hijos pueden ir y venir cuando les plazca”, explica Isaac.

Ciertamente, es el carácter amable y el encanto elemental de Villa Pineus lo que llama la atención, tanto como su belleza formal. No se trata de una casa simplemente práctica, como lo son muchas en la aldea de pescadores. Es una ruptura con la tradición en este lugar, pero realmente funciona. Tiene la calidad de algo muy rústico, que rima con la rudeza del paisaje de la costa.

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