Los edificios destinados a la educación y el aprendizaje suelen correr el riesgo de limitar su arquitectura a la repetición de una unidad espacial —el aula—, en construcciones monótonas que articulan recintos a lo largo de un corredor. El diseño del campus de la Fundación Universitaria Compensar En 2013, la firma bogotana Bermúdez Arquitectos ganó el concurso para el diseño del proyecto. Luego de una pausa prolongada y de la implementación de un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) para la ciudad, se reanudó el proceso.
En este segundo inicio, el programa del edificio cambió. Fotografía: Bé Estudio Bé Estudio (Paola Pabón & Santiago Beaumé) El resultado de este diálogo fue entender que, más allá de ser un centro educativo, el proyecto debería ser un campus vertical que albergara no solamente las dependencias de la universidad, sino también la presencia del sector empresarial y que, además, encarnara en su habitabilidad la idea de bienestar que promueve Compensar.
Fotografía: Bé Estudio Bé Estudio (Paola Pabón & Santiago Beaumé) Así, esta idea de campus vertical se tradujo en una obra en la que se mezclan salones, laboratorios, oficinas y salas para proyectos, de tal manera que la comunidad académica no se separe por sectores, sino que, por el contrario, recorra todo el complejo. Mostrar antes que esconder. Llano Fotografía. Esta diversidad programática se refuerza con un sistema de circulación que varía en cada nivel de la torre para generar salas y espacios para el encuentro y el intercambio. “Creemos que se aprende más en las circulaciones que en las mismas aulas”, afirma el arquitecto Daniel Bermúdez.
Fotografía: Bé Estudio Bé Estudio (Paola Pabón & Santiago Beaumé) Por otro lado, una secuencia de ambientes colectivos se dispuso en varios pisos, con el fin de hacer de la sede una infraestructura realmente pública. El sótano superior lo diseñaron como una plazoleta a cielo abierto, donde la comunidad del sector puede acceder a locales de comida y a un gimnasio; además, en el primer nivel aparecen zonas comerciales, y en el segundo, una biblioteca, todos de uso público. Fotografía: Bé Estudio Bé Estudio (Paola Pabón & Santiago Beaumé) La arquitectura del Colegio Colombo Hebreo En la reciente renovación del Colegio Colombo Hebreo , en Bogotá, se propone un edificio con una arquitectura que resuelve con precisión los requerimientos de su programa, pero que al mismo tiempo trasciende su dimensión funcional para enriquecer la relación con su entorno y generar ambientes intermedios y abiertos para la socialización. Crédito de la foto: Sitio Estudio (Alejandro Arango).
En la obra, diseñada por los arquitectos Camilo Fuentes y Camilo Sellamén, en equipo con Angélica Mejía como gerente del proyecto, las dependencias están separadas en cuatro volúmenes —según su uso—, organizados en dos franjas, para conectarlas con corredores aéreos, puentes, pequeñas plazas animadas por jardines, escaleras que actúan como miradores y un atrio cubierto que hace las veces de vestíbulo. Crédito de la foto: Sitio Estudio (Alejandro Arango). Estas estancias y circulaciones exteriores se vinculan directamente con la vegetación del campus y se convierten en lugares para la convivencia de la comunidad académica.
La renuncia consciente de los arquitectos a diseñar una sola masa en favor de la fragmentación del edificio, para luego conectarlo, es lo que construye un diálogo con el entorno y el clima; además, pone en tela de juicio la creencia de que en Bogotá no se puede disfrutar de espacios al aire libre. Crédito de la foto: Sitio Estudio (Alejandro Arango). En cuanto a la materialidad del proyecto, se apuesta por el concreto ocre como material extensivo y monolítico, lo que produce una tectónica austera. La transparencia del vidrio —dispuesto de piso a techo— y las líneas que dibuja la carpintería metálica en color negro aligeran el cuerpo del edificio.
Crédito de la foto: Sitio Estudio (Alejandro Arango). Por otro lado, la estructura portante se desplaza hacia las fachadas con el fin de liberar los espacios interiores y dibujar un ritmo en los paramentos que, al regularse en su distancia, define las aperturas de las ventanas y de las áreas colectivas cubiertas. Crédito de la foto: Sitio Estudio (Alejandro Arango). El esfuerzo colectivo de los arquitectos que concibieron el plan maestro y los que definieron la arquitectura de este edificio dio como resultado una ingeniosa propuesta, en la que el aprendizaje de las aulas se cuela hacia afuera y deambula por puentes y escaleras suspendidas, bajo la sombra de marquesinas de concreto, para salir después a los jardines situados a los alrededores.
