Hay lugares a los que no se llega de inmediato. Para hacerlo, es necesario abandonar la ciudad, dejar atrás el ruido y recorrer carreteras hasta encontrarse entre grandes montañas, campos de olivos y viñedos espectaculares. Allí, en medio del campo y casi desapercibida, aparece una construcción de piedra que lleva siglos formando parte de ese hermoso paisaje. Son las masías catalanas: edificios que parecen haber estado siempre ahí, resistiendo el paso del tiempo.