Manifiesto arquitectónico: un refugio en los cerros orientales al norte de Bogotá

Un exterior contenido y un interior visualmente ilimitado compaginan en esta morada para invitar a la convivencia en una atmósfera privada e íntima.

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La casa hace parte de un conjunto de viviendas «manifiesto», diseñadas por el arquitecto Fernando Martínez Sanabria entre 1962 y 1963. Ubicadas en el barrio El Refugio, al norte de Bogotá, en la ladera de los cerros orientales, están enmarcadas por un lienzo montañoso de exuberante vegetación y sus visuales dominan la ciudad y la sabana.

Manifiesto arquitectónico: un refugio en los cerros orientales al norte de bogotá

Una primera percepción hace suponer que su estructura es compacta y hermética, exenta de su exterior. Su fachada, compuesta por un plano liso de ladrillos, esconde los espacios interiores, albergándolos bajo una cubierta inclinada de teja de barro.

A lo largo de este último plano se observan algunas perforaciones; sin embargo, su interior sigue siendo oculto. Al superar el umbral de la puerta de entrada se revela un espacio pequeño de recibimiento, conformado por una escalera ascendente contenida entre muros divergentes y a partir de la cual existe una relación visual con un ventanal de piso a techo que enmarca en su lejanía los cerros.

Manifiesto arquitectónico: un refugio en los cerros orientales al norte de bogotá

Al subir está el punto central de la composición y la previa percepción del recinto cambia, pasa de un espacio encerrado a uno de doble altura con límites difusos que permite contemplar todos los ambientes que forman la casa, en particular los abiertos y colectivos.

Allí, en el vacío, se entiende la verdadera intención y exploración espacial de Martínez Sanabria en la casa.

En oposición a lo compacto de la planta compartimentada, mediante la utilización de muros curvos y sinuosos, de cambios de nivel, de aperturas y de vanos, el arquitecto logra concebir una única área compuesta por un conjunto de habitaciones (comedor, salas sociales, estudio) que estimulan la vida en familia por medio de interiores que promueven circulaciones entre los mismos.

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Adicionalmente, que estos lugares exploten y se relacionen en diferentes direcciones con el paisaje circundante.

La escalera espiral, junto al ventanal, conduce a las habitaciones repartidas en los pisos superiores y al igual que las zonas sociales logra que cada uno de los espacios íntimos se extienda al horizonte por medio de balcones-terrazas.

Manifiesto arquitectónico: un refugio en los cerros orientales al norte de bogotá Manifiesto arquitectónico: un refugio en los cerros orientales al norte de bogotá

En cuanto al interiorismo, diseñado por Martínez Sanabria y luego intervenido por el arquitecto Andrés Manrique, resalta el cuidadoso estudio de los detalles, su riqueza y ante todo su mayor cualidad: la sobriedad.

Y es así como la casa es un espacio exclusivamente diseñado para recrear, una y otra vez, la convivencia en comunidad: un espacio continuo, sincronizador de actividades y mediador de tiempos.

Manifiesto arquitectónico: un refugio en los cerros orientales al norte de bogotá

Es una auténtica obra maestra capaz de concebir un interior cuyos límites con el exterior están diluidos y, aun así, impregnados con una atmósfera de privacidad e intimidad ideal para la vida en familia.

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