Abril es el mes en el que Milán, la capital del diseño italiano, recibe miles de visitantes provenientes de todo el mundo con una misma intención: ver, oler, sentir, comer y respirar diseño. Su Salone Del Mobile es un festín para los sentidos. Desde 1961, diseñadores, artesanos, coleccionistas, editoras, fabricantes, medios y turistas esperan con ansias la apertura del Salón Internacional del Mueble. Esta es, sin dudas, la madre de las ferias de diseño. Durante más de cinco décadas este macroevento expone la actualidad del diseño alrededor del mundo. Con un aproximado de 343.602 visitantes y más de 2.000 expositores, lo que sucede allí refleja las necesidades, inquietudes y soluciones en la actualidad de tan prolífero campo.

En esta edición, los diseñadores emergentes, caracterizados por una estética vanguardista que evoca las cuatro primeras décadas del siglo XX, capturaron la atención de los cazadores de tendencias. Con un discurso dirigido hacia el lujo, los metales, el vidrio y las piedras, esta nueva generación se aleja de la línea escandinava y regresa al glamur del diseño italiano.

Como contrapunto, las grandes firmas del diseño tuvieron un papel más conservador. Pensando en un público interesado en vivir el diseño de una manera práctica y asequible, lanzaron líneas que evolucionan las propuestas de ediciones anteriores sin romper con la continuidad del proceso de diseño.

Por su parte, Euroluce, la feria de iluminación del Salone, desbordó en propuestas audaces y atrevidas. El desarrollo de la tecnología sintonizada con la conciencia holística lanzó miles de opciones para inundar de luz acertadamente cualquier espacio.

Esta edición del Salone recibió una nueva audiencia atraída por las propuestas de casas de moda y sus líneas para el hogar. Marcas reconocidas aprovecharon la oportunidad para exhibir cómo se puede vestir un espacio interior. AXXIS realizó una selección de las propuestas más interesantes de toda la feria.

