La forma sigue a la función, consigna irrefutable de la arquitectura moderna, continúa siendo uno de los fundamentos del diseño. Como ejemplo de ello, esta cocina, que a partir del concepto de utilidad, está compuesta por diferentes áreas, cada una destinada a una labor. Atrás, una zona de trabajo donde ubican la campana, la estufa y los muebles de almacenaje; adelante, una isla abierta hacia el comedor, en la que están el lavaplatos y un espacio tipo barra. Así delimitan las actividades al tiempo que se favorece la limpieza y practicidad.


La arquitecta Marisa Gómez, autora del proyecto con la firma Ecologik, escogió acabados en tonos neutros como el blanco y el taupé, elaborados en distintas calidades: “En cuanto al mobiliario, combinamos el poliuretano en la cara exterior con la melamina en la estructura interior para crear una estética urbana y contemporánea que concentra los esfuerzos en lograr un diseño funcional”.

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