DESDE EUROPA CON AMOR

Por Texto: Juan Pablo Gallón.
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Junio
13 - 2014
El viejo continente pide el micrófono, aclara la garganta y como lo hace cada dos años, anuncia los proyectos arquitectónicos más contundentes que se hacen sobre su territorio. Construcciones que delinean el camino propio del oficio, y el arte, en los años por venir. Con ustedes los ganadores del Premio de Arquitectura de la Unión Europea Mies van der Rohe.

¿Quién es Mies van der Rohe?

La mente y la primera lengua detrás de máximas malgastadas por amas de casa y profesores de escuela como “menos es más” y “dios está en los detalles”, las cuales son brújula para todo arquitecto y diseñador contemporáneo.
Director de la escuela Bauhaus y quizás uno de los nombres y los hombres más relevantes de la arquitectura durante el siglo XX, Van der Rohe, dejó sus obras y múltiples construcciones – sobre todo proyectos de vivienda- alrededor del mundo como una cartilla silente sobre la cual se podrían apuntar y también apuntalar las nuevas formas y discursos arquitectónicos.
Mies van der Rohe, fue el encargado en 1929, en el marco de la Exposición Internacional de Barcelona, de poner en pie el pabellón alemán en la ciudad condal. Su construcción, transgresora y visionaria, se convirtió en todo un manifiesto en esta ciudad española que le gusta embriagarse de arquitectura y desde aquella época Barcelona le declararía amor profundo a este artesano de acero y concreto. Lo haría a tal punto que medio siglo después el ayuntamiento de la ciudad pondría el pabellón de Van der Rohe, desmontado el mismo 1929, en pie una vez más y lo convertiría en una fundación que se dedica a pensar y discutir los rumbos de la arquitectura y el urbanismo moderno.
Nace, entonces, hace 25 años, en la Fundación que lleva su nombre el Premio de Arquitectura de la Unión Europea – Premio Mies Van der Rohe, el cual se ha encargado, durante dos y media décadas, de premiar las ideas y construcciones más contundentes hechas en Europa.
En su versión 2013 fueron los islandeses y los españoles aquellos quienes levantaron la mano y sin pudor alguno dijeron: “chicos, por acá es el camino”.
Los siguientes son los dos proyectos ganadores del Premio de Arquitectura de la Unión Europea- Mies van der Rohe en el 2013

HARPA.
El espejo multicolor en el que Reikiavik se mira
Primer puesto

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Este nuevo centro de conciertos y conferencias de la capital de Islandia, más que ser un simple edifico es un espacio de frontera, una suerte de línea que define los territorios entre el mar y la tierra, el cielo y el suelo, lo real y lo onírico.
28.000 metros cuadrados de poesía hecha en vidrio y acero retorcido; casa permanente de la Orquesta Sinfónica de Islandia y habitáculo en el cual se reúnen las artes y los sonidos en cuatro salas portentosas, el HARPA se convierte en una de las declaraciones arquitectónicas más agudas y orgullosas que hayan hecho los islandeses en los últimos tiempos.
Su construcción, que finalizó en el 2011, fue un mash up, una combinación elocuente entre Henning Larsen Architects, el mismo equipo danés que construyó la Opera House de Copenhague y el artista también danés Olafur Eliasson, una especie de ilusionista de las formas y los colores quien encontró en el vidrio la materia prima con que hacer sus narraciones artísticas.

El resultado:
Un edificio construido a varios niveles, confiando en volúmenes geométricos que le rinden tributo a los sinuosos relieves de las costas rocosas islandesas. Un statement artístico hecho por medio de un edificio de acero, columnas de basalto- una roca volcánica muy utilizada en la construcción en Islandia- y más de 1.000 “ladrillos” hechos en vidrio en forma de poliedro, los cuales hacen que la fachada del HARPA genere diversos colores y destellos dependiendo de las cantidades de luz y sombras que reciba, convirtiéndose así en un gigantesco caleidoscopio puesto de cara al Atlántico Norte y que refleja en su propio cuerpo la vida y el ritmo de la ciudad que lo alberga.

RED BULL MUSIC ACADEMY
NAVE DE MÚSICA
Paisajes sonoros en convergencia.
Mención especial arquitecto emergente.

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9,0 grados en la escala de Ritcher. Una ola gigante y Japón tuvo que poner muchos de sus planes y eventos en espera para atender la nefasta contingencia. Uno de los eventos que iba a tener lugar en Japón en el 2011 era la Red Bull Music Academy, un festival de música nómada que ocurre cada año en un lugar distinto del planeta. Para evitar cancelar el popular festival que lleva a cabo una serie de workshop, eventos colectivos y de investigación sobre la música, la organización lanzó un llamado de auxilio para encontrar una nueva locación y fue Madrid la primera en responder.
Tomando como punto de partida un complejo de bodegas del siglo XX, conocido como Matadero, la firma Langarita-Navarro Arquitectos generó o mejor, hizo germinar un espacio completamente nuevo, una especie de aldea dedicada a la investigación sonora y musical la cual debía incorporarse, de manera orgánica, al establecimiento previo. Una labor que comprendía grandes desafíos en términos de estructura, aprovechamiento del espacio y los recursos, diseño y materiales pues debía de cumplir con: el tiempo de lanzamiento, ser completamente adaptable, reversible y darle aislamiento acústico a las varias decenas de músicos, DJ´s y productores que se reunían en está comarca sonora a producir nuevos manifiestos musicales.
4.7000 metros cuadrados era el espacio disponible.
Para albergar a los 60 músicos y darle un espacio creativo y privado a los mismo, los arquitectos crearon una especie de academia y estudio de grabación pop up a través de pequeñas casas de madera, aisladas sonoramente la una de la otra, por medio de sacos de arena apilados en las paredes, pero a la vez hechas vecinas, colectivas y cercanas a través de un diseño compacto, unas zonas comunes agradables y llenas de verde y una serie de corredores dispuestos para que tanto la música como las ideas fluyeran.
Un proyecto y un diseño fractal  en el que cada una de las cabinas funcionaba como una célula independiente, la cual a la vez estaba conectada de manera orgánica con un sistema más complejo, completándolo sin perturbarlo. Un sistema recorrido de cabo a rabo por aquella que era la sangre misma del proyecto: la música.

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