Gregorio Cuartas, el artista colombiano representante de la arquitectura religiosa

Por fotografía: carlos tobón Textos: santiago londoño vélez
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Febrero
24 - 2016
Establecido en París desde 1962, el pintor antioqueño Gregorio Cuartas ha desarrollado en el Viejo Continente y en Colombia un silencioso trabajo de restauración y diseño de edificaciones religiosas poco conocido hasta ahora. Así mismo, por primera vez un libro recopila su obra artística, se trata de Gregorio Cuartas. Pinturas, cuadernos de bocetos y arte litúrgico, editado por Ediciones Gamma y publicado por Davivienda.

Aunque hubiera querido estudiar arquitectura, desde niño se interesó por la pintura y el dibujo. En Medellín abandonó el bachillerato antes de terminarlo, pues su pasión por el arte y la espiritualidad lo llevaron a pasar cinco años en el monasterio de Santa María de la Pierre-qui-Vire, localizado en Saint-Léger-Vauban, Francia. Allí hizo sus primeras incursiones en la restauración de las cuatro criptas de este monasterio benedictino decimonónico, para el que restableció, entre 1964 y 1965, los vitrales, los altares, los pisos y otros elementos que estaban en ruinas.

Al retirarse de la vida monacal, comenzó a pintar composiciones geométricas que expondría con éxito en la galería de Albert Loeb. Trabajó en el taller de vitrales de Max Ingrand en París, vendió sus acuarelas en las  calles, viajó por Italia y desempeñó trabajos menores. En cierta ocasión se encontró en una exposición con el arquitecto François Basville, quien impresionado por los conocimientos del joven autodidacta y las fotografías de las restauraciones que hizo en la Pierre-qui-Vire, lo llevó a trabajar a la oficina de monumentos nacionales de Francia, donde aprendió los fundamentos del oficio de arquitecto. Cuando Basville empezó a firmar los trabajos de Cuartas como si él los hubiera hecho, se retiró e inició una vida como artista independiente.

Con el tiempo, expuso su obra no solo en Francia, sino también en Suiza, Italia y Colombia.

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Los motivos geométricos y racionales dieron paso a los retratos, naturalezas muertas y paisajes, todos ellos inmersos en una suerte de atmósfera renacentista. Tal como escribió para el catálogo de la IV Bienal de Coltejer, en la que participó con un gran tríptico, “Mi pintura es abstracta siendo eminentemente figurativa y esto por el efecto que consigo, por ejemplo, en la construcción de ciertas gamas y tonalidades, por la insistencia en combinar horizontales y verticales en la composición (…) emergiendo de ello una atmósfera de silencio. Pienso que todo esto construye una atemporalidad del espacio irreal”.

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Entre 1992 y 1993 hizo parte del equipo que restauró la iglesia de San Francisco de Paula en Fréjus, Francia. Diseñó el altar mayor, los vitrales y la cruz, conservando el ambiente de contemplación y recogimiento que allí impera. En 1994 inició los primeros dibujos para el monasterio de Santa María de la Epifanía, destinado a los monjes benedictinos que se trasladaron de Usme, Cundinamarca, a la vereda Quebrada Arriba, en Guatapé, Antioquia. Diez años más tarde terminaron los trabajos de este gran proyecto, concebido y dirigido por Cuartas en cada uno de sus múltiples detalles.

Entre tanto, entre 1998 y 2004 también participó en el equipo que restauró la iglesia de San Martín, en Amilly, ubicada a unos ochenta kilómetros de París. Reconstruyó doce vitrales con motivos geométricos y colores claros, creó uno nuevo para la fachada oeste, diseñó el altar, el crucifijo, los candeleros, la pila bautismal y el tabernáculo. Todo el conjunto se caracteriza por la sobriedad, belleza e invitación al recogimiento.

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Dedicado a servir al propósito de adoración perpetua que orienta a la comunidad de monjas benedictinas del Tyburn, el monasterio El Paráclito Divino, localizado en cercanías del de Santa María de la Epifanía en la misma vereda antioqueña, fue diseñado por Cuartas y ejecutado bajo su dirección entre 2002 y 2005. Ambos monasterios están emparentados no solo en las antiguas ideas de San Benito y en la necesidad de contar con espacios apropiados para acercarse a Dios, orar y trabajar, sino en su intención de regresar a las fuentes antiguas de la espiritualidad cristiana. En el de las monjas se destaca el acceso que se hace por un atrio y un pórtico, que sirven como preparación simbólica para la entrada a la iglesia. Los espacios interiores de los dos monasterios conservan el esquema monástico tradicional. Constan de iglesia, áreas para uso de los religiosos (cocina, refectorio, celdas, biblioteca, zonas de servicios, patios interiores) y zona para huéspedes, pues conservan la misión hospitalaria que estableció San Benito.

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La tarea de restauración y arquitectura desarrollada por Gregorio Cuartas a lo largo de más de medio siglo está inspirada en la tradición monástica benedictina y se basan en la luz, el silencio, la búsqueda de la armonía y la invitación al recogimiento interior. La ha complementado con la realización de mosaicos decorativos de carácter sacro, hechos tesela por tesela, como si estuviera en la Edad Media; también ha diseñado mobiliario religioso, sagrarios, altares, luminarias, platería y atuendos litúrgicos, objetos que hacen parte de espacios destinados a la espiritualidad, todo ello basado en la íntima convicción personal de que la belleza es una caricia de Dios. Gregorio Cuartas y su arquitectura religiosa.

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