La nueva Clínica Azul: arquitectura para sanar

La Clínica Azul comenzó operaciones al norte de Bogotá. Su desarrollo arquitectónico busca ofrecer una experiencia tranquila y amable a los pacientes. La luz natural, una de sus claves.

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Con 15.206 metros cuadrados de área construida distribuidos en seis pisos, la nueva Clínica Azul, de Medplus Group Holding Empresarial, ubicada en el barrio La Castellana, de Bogotá, contó con una inversión superior a los 100.000 millones de pesos. Sus instalaciones tienen una sala híbrida/ inteligente, cinco salas de cirugía integrales, una moderna área de radiología y un laboratorio clínico con tecnología de vanguardia, junto a espacios para disposición del cuerpo médico.

La unidad de cuidados intensivos –UCI– está dotada de 33 camas, provistas con tecnología de punta y un sistema de equipos para el monitoreo permanente de los pacientes. Asimismo, el servicio de urgencias está diseñado para albergar 10 consultorios de atención de adultos y pediátricos, cubículos de observación individuales y servicios de apoyo diagnóstico.

Una de las premisas del diseño, realizado por Green City Inversiones y Construcciones, con arquitectura de Jaime Barrero Fandiño y Raúl Rodríguez, e interiorismo de Marcela González, fue reconocer la influencia del ambiente en la recuperación de los pacientes. Con esto en mente, sus habitaciones tienen amplios ventanales que permiten una iluminación natural y una relación directa con el entorno. En total hay 122 camas para adultos y pediátricas. Y con la mira puesta en ser el eje para un desarrollo urbano del sector, Barrero planteó un concepto volumétrico minimalista y simple, pero que no deja de ser impactante, concebido para tener otras edificaciones a su alrededor  y conformar un interesante tejido arquitectónico.

Un gran vacío interno brinda iluminación y ventilación natural a todo el complejo.

El resultado es una propuesta que aporta a la construcción del espacio público por la cesión voluntaria que realizaron de las áreas de plazoleta y alameda, esta última concebida para articular el proyecto con el parque lineal adjunto. El aislamiento lateral obligatorio también fue liberado para integrarlo con el entramado público que rodea la edificación y genera así una zona fluida, libre de barreras y cerramientos,  revestida de gran arborización, mobiliario y esculturas urbanas para el disfrute de los ciudadanos.

Fotografía: Fokusz Colombia, cortesía Clínica Azul, MedPlus Holding Empresarial. Clínica Azul busca ser un eje para el desarrollo urbano de este sector bogotano.

Un gran cubo

El estilo arquitectónico de la Clínica Azul debía responder a la solicitud de los promotores de evidenciar que se trata de un “desarrollo médico de última generación y de alta tecnología en salud”. Para lograrlo sintetizaron su respuesta en un gran cubo de vidrio que, gracias a este material, crea espacios interiores iluminados y ventilados. En su interior, un patio central y un gran vacío interno brindan, además de iluminación y ventilación natural, una solución para la integración y fluidez espacial –algo vital en una clínica–. “Funcionalmente, la edificación se resuelve a partir de tres accesos que separan las diferentes zonas, y dos puntos fijos equidistantes que generan circulaciones optimizadas, permiten el orden técnico exigido y facilitan la rápida circulación, vertical y horizontal, requerida para la atención oportuna a los pacientes”, explican sus responsables.

En su fachada, este cubo tiene superpuestos dos tipos de pieles que regulan las condiciones ambientales tan cambiantes de Bogotá. Una de ellas es un entramado metálico que controla la entrada de los rayos solares y la segunda son tres grandes superficies de colores que ayudan a identificar los distintos pabellones y pisos. A lo anterior se suman estrategias como el manejo de las corrientes de aire, cortinas de vidrio, rejillas, cortasoles y blackouts, que controlan la temperatura y los niveles de luz al interior sin tenerque recurrir a un uso masivo de equipos de ventilación y de iluminación artificial.

Asimismo, su terraza brinda a los usuarios la posibilidad de interactuar con zonas verdes en un espacio pensado para tomar el sol y respirar aire fresco. El complejo también cuenta con reciclaje de aguas y domotización de las áreas, aspectos que aportan a su sostenibilidad. Este proyecto rompe el estereotipo de la clínica blanca por medio de un interiorismo que propone una iconografía a partir de la interpretación de la biología humana y de una respuesta arquitectónica que se asemeja más a un hotel, para así contrarrestar el efecto que tienen los complejos hospitalarios en el inconsciente de las personas. Esta es una arquitectura pensada para sanar.

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