La sorprendente remodelación de una casa tradicional de 130 años en Barichara

Por Rodrigo Toledo, arquitecto y profesor asistente de la Universidad Pontificia Bolivariana
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Abril
26 - 2021
Crédito de la foto: Mateo Pérez
Con más de 130 años, esta casa en Barichara tuvo una respetuosa remodelación para revivir su tradicional arquitectura y volcar sus espacios interiores al exterior.

Las casas de Barichara, Santander, son un claro ejemplo de la manera como el clima incide sobre el entorno habitable que edificamos. En otras latitudes, donde hay estaciones marcadas, las viviendas suelen mdefinirse a partir de una clara separación entre el interior y el exterior, pero en el trópico construimos para vivir afuera. Los patios, terrazas, balcones y jardines son nuestra identidad arquitectónica, y nos invitan a un contacto con el sol, el viento, la lluvia y la vegetación.

La arquitectura tropical es abierta y sus límites son imprecisos. Cuando las empresarias de la moda Mariel Gamboa e Yvonne Sporre conocieron Barichara, se enamoraron de la historia del municipio y de su arquitectura artesanal, donde se ven las manos de quienes la construyen en la piedra de sus pisos y la tapia de sus muros. Decidieron entonces comprar una propiedad de más de 130 años de construida y reformarla.


Las estancias semiexteriores de la casa invitan al descanso bajo la sombra de los techos. Desde ellas se tiene una relación directa con el jardín.

La experiencia de ambas les permitió hacer la remodelación. Yvonne, sueca de nacimiento y con un importante recorrido en el modelaje internacional, es hoy una renombrada diseñadora que, además de dedicarse a la moda, ha trabajado en proyectos de decoración y diseño interior. Por su lado, Mariel es colombiana y se ha convertido en una reconocida gestora de ferias de moda. Ambas son socias y creadoras de la marca francesa Yvonne S., cuyas prendas son altamente valoradas y tienen presencia en las mejores boutiques del mundo.


La mezcla de materiales nuevos con los originales produce un ambiente monocromático, como un fondo neutro para el mobiliario y los objetos ornamentales.

Las propietarias conservaron las fachadas de la residencia, mientras que en el interior llevaron a cabo modificaciones mínimas, como demoler algunos muros de media altura para abrir el espacio. El objetivo era inundar la casa de luz natural y vincular, visual y espacialmente, todas las estancias con el jardín.

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En uno de los salones, una serie de lámparas integradas a los muros genera iluminación
indirecta y resalta la rugosidad de los pañetes artesanales. Sobresale el sofá Bubble, diseño de Sacha Lakic para la firma francesa Roche Bobois.

Para la reforma utilizaron una paleta de materiales controlada en la que acero, piedra, concreto, ladrillo y madera lo definen todo. Otra apuesta importante consistió en enfatizar los sutiles cambios de nivel con distintos materiales en el piso, así la aplicación de piedra Barichara, ladrillo y concreto pulido con pigmentos oscuros permitió crear ambientes diferentes, pero conectados.

Recuperaron y ampliaron el caney existente para disponer la cocina y el comedor bajo su cubierta y conectarlo a su vez con la zona social, donde ubicaron una columna doble hecha con grandes bloques de piedra –casi como una escultura– para sostener el dintel que abre un generoso vano hacia el paisaje interior de la casa. Además de intervenir el espacio, Gamboa y Sporre diseñaron parte del mobiliario, como la mesa de comedor y la cama de la habitación principal.

Esta propiedad de 500 metros cuadrados de construcción –con 500 más de espacios abiertos– fue intervenida para preservar sus características arquitectónicas y resaltarlas en torno al colorido y diversidad de un jardín central lleno de flores. Bajo sus techos altos se dispusieron objetos comprados en Colombia, las técnicas constructivas con las que se modificó su arquitectura conservan el carácter artesanal de las tradiciones locales y sus ambientes se volcaron hacia la vegetación.

Desde sus salones y habitaciones se pueden ver las montañas cercanas al pueblo y se disfruta del clima privilegiado. Sus diseñadoras y habitantes reparten su vida y trabajo activo entre París, Francia; Ibiza, España, y Barichara, pero en esta última encontraron un lugar para la creatividad y el descanso, es aquí donde hicieron una casa como pretexto para vivir en medio de un jardín y pasar el tiempo afuera.

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Los tapices, alfombras y objetos decorativos fueron comprados en Colombia, lo que aporta a la identidad local de la casa y a la estética artesanal que buscaban las diseñadoras.

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