La sorprendente remodelación de una casa ubicada en Santa Bárbara Alta en Bogotá

Por Maria Juanita Becerra
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Diciembre
6 - 2021
Crédito de la foto: Iván Ortiz - Mariana Arango
La unión entre la arquitectura historicista y el diseño contemporáneo define la estética de esta casa, cuya mayor cualidad es haber impregnado de naturaleza el interior.

En el sector de Santa Bárbara Alta, norte de Bogotá, se encuentra esta casa construida hace más de treinta años y remodelada recientemente por la diseñadora de interiores Carolina Gómez Blanco. Desde un comienzo la interiorista tuvo la intención de que la vivienda, cuya estética evoca los chalés suizos, mantuviera su corte antiguo. Sin embargo, al mismo tiempo la dotó de algunos acentos contemporáneos, sobre todo en materia de mobiliario y decoración.

La obra civil estuvo basada en la búsqueda de luz natural, de ahí que la diseñadora introdujera materiales modernos, como acero, hierro y vidrio. “Por medio del uso de grandes ventanales logramos integrar la zona social con el patio posterior, caracterizado por la presencia de abundante vegetación”, comenta Gómez. Asimismo, transformó la cocina –antes cerrada– y la abrió hacia el jardín; este último, que funcionaba como patio de ropas, se convirtió en un oasis.

El potenciar la
naturaleza presente en
el jardín permitió utilizar
sin temores tonos
como el verde oscuro.
Con el fin de
aprovechar al máximo
las áreas redujeron
la cantidad de muros
divisorios de la casa.

La idea de potenciar la naturaleza sirvió de excusa para redescubrir el área a través del uso de colores cálidos. “En pocas palabras, el jardín del patio, que se extendió al interior de la casa, le dio fuerza y vitalidad al conjunto”. De ahí que haya pintado las paredes de verde oscuro sin temor de que el resultado fuera negativo. “Si bien es común pensar que los tonos opacos reducen el espacio, nos arriesgamos con varias paredes. La imagen final desmiente tal creencia, pues ahora este hogar destila energía y vitalidad, algo poco frecuente en las viviendas del mismo estilo”.

Esta transparente
pérgola permite
que el ambiente
sea bañado por
luz natural.

En cuanto a la organización espacial, los 300 metros cuadrados que componen la vivienda están distribuidos en cocina, comedor, sala, estudio, tres habitaciones y el jardín, sin duda, el protagonista. “Quise aprovechar todos los espacios reduciendo al mínimo la cantidad de muros divisorios, y que estos a su vez se relacionaran con el nuevo patio-jardín”. Al combinar elementos cásicos y modernos, Gómez creó un estilo ecléctico y naturalista. ■

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