Muros de piedra y vidrio: así es como la arquitectura puede surgir de un lenguaje natural

Una estructura metálica de corte modernista recibe a los visitantes de esta casa en California, Estados Unidos. Aunque sus otros cuerpos son más cerrados y utilizan un material como la piedra, todos cumplen un objetivo claro: sacar el mayor provecho del paisaje circundante. 0

L a firma Studio Schicketanz –fundada en Estados Unidos por la arquitecta Mary Ann Schicketanz– aprovechó la ubicación de esta casa para dar prioridad al entorno y a la exploración profunda de las formas como la arquitectura puede surgir de un lenguaje natural. Sus muros de piedra con textura dan lugar a escalones de cemento que conducen a una estructura modernista, detallada por un marco geométrico que soporta un techo en voladizo para ofrecer una penumbra sombreada alrededor del volumen principal.

Esta primera área, rodeada por ventanales de piso a techo, alberga las zonas sociales con una impresionante vista hacia un valle en California, Estados Unidos. La sala, compuesta en torno a una chimenea de piedra, material que mantiene relación directa con los muros exteriores, presenta un mobiliario de formas y tonos sobrios; aquí, el verdadero protagonista es el paisaje. A su vez, el comedor de ocho puestos –aunque está separado por un muro– también disfruta de la iluminación natural y de las visuales que otorga la estructura metálica de corte modernista.

Es indiscutible que la luz desempeña un papel importante en todas las instancias, desde la que golpea de forma intermitente el muro de piedra exterior, hasta la que refleja el majestuoso árbol vecino en la amplia fachada frontal. En el interior, los tonos neutros sirven de fondo para la colección de arte de la pareja de propietarios, que se mezcla con elementos lujosos ubicados de forma estratégica, como el aparador antiguo o la bañera redonda que se comunica a través de puertas-ventanas con la naturaleza exterior.

En toda la estructura fluye la interacción entre el adentro y el afuera por medio de los cerramientos de vidrio. Incluso ambientes privados como las alcobas, que podrían considerarse más cerrados que los sociales, entablan un diálogo gracias a estas puertas-ventanas con las áreas exteriores de la casa. En estos espacios, destinados para uso exclusivo de los propietarios, los muros de tono ocre y los recubrimientos de madera generan propuestas cálidas que no desconocen el entorno donde están implantadas. La claridad y los tonos beige son el eje de su diseño.

El comedor de ocho puestos aprovecha la generosa iluminación natural y la vista hacia el valle.

Entre los ambientes exteriores sobresale una chimenea con una pequeña sala diseñada para estar a la intemperie. Este lugar invita a disfrutar de los árboles aledaños y de la naturaleza en general. Aquí la piedra empleada en las fachadas es la encargada de hilar estéticamente este espacio con el resto de la estructura.

Una pequeña sala disfruta de esta chimenea, ubicada en las áreas exteriores de la casa. La naturaleza, la protagonista.

Todos los ambientes de la casa, tanto los que están enmarcados por la estructura metálica del volumen de ingreso, como los espacios más cerrados, se caracterizan por tener un interiorismo homogéneo, donde los tonos claros y los materiales nobles como la madera y la piedra crean la atmósfera perfecta para el descanso, para estar en armonía con la naturaleza que envuelve el proyecto.

La arquitecta Mary Ann Schicketanz ha realizado una ardua investigación a lo largo de su carrera sobre la relación entre el paisaje, los materiales de construcción, la forma y la naturaleza. Considera que la belleza de la región costera de California es una de sus musas, desde sus cipreses hasta el océano, siempre presente. “Buscamos hacer justicia a la tierra, a los clientes y a nuestras propias ambiciones
arquitectónicas”. Y esta casa es una prueba irrefutable de ello.

 

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