De cárcel a museo: la historia del Panóptico de Ibagué

El Panóptico de Ibagué posee una imagen memorable, no solo por sus valores estéticos e históricos, sino por la manera como las personas se apropian de su estructura cruciforme.
Panóptico de Ibagué

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Construido durante trece años e inaugurado en los albores del siglo XX, en 1905, el Panóptico de Ibagué funcionó como centro de reclusión durante 98 años. 

En 2003 se tomó la decisión de clausurarlo para llevar a cabo un ambicioso proyecto del orden nacional. Fue la transformación del antiguo inmueble en un museo regional dedicado a la historia del departamento del Tolima. 

Hasta ese momento, Ibagué no tenía ningún espacio de la misma envergadura con un programa similar, por lo que este desarrollo se ha convertido en un hito histórico y cultural.

“Sabemos que no debe ser el único. Se necesitan más lugares como este. La manera como los habitantes de la ciudad se han apropiado del edificio y la manzana, significa un punto de inflexión para la región. Incluso para el país”, comenta la líder del proyecto, Catalina Prada Alvis, ingeniera civil, especialista en conservación y restauración del patrimonio arquitectónico, y gestora cultural. 

Catalogado como Bien de Interés Cultural –BIC– en 1998, el edificio es considerado una pieza fundamental del acervo patrimonial del país. Su tipología arquitectónica, en forma de cruz griega, es ciertamente inusual. 

Así empezó la transformación del Panóptico de Ibagué

En América Latina se conservan apenas diez panópticos: en Cuba (1), México (2), Colombia (2), Ecuador (1), Bolivia (1), Brasil (1), Uruguay (1) y Argentina (1). De diez, solo dos presentan fisonomía cruciforme: “Ambos se encuentran en nuestro país, uno en Bogotá y el otro en Ibagué. El segundo tiene una lectura completamente legible de su configuración arquitectónica, gracias a la topografía del terreno y a que carece de cerramientos defensivos”. 

Uno de los patios del panóptico de ibagué.
Parte del trabajo de recuperación del Panóptico consistió en eliminar las edificaciones añadidas en los años de funcionamiento carcelario. Fotografías: Hernando Bazurto, cortesía Alcaldía de Ibagué.

En 2004, un año después del cierre de la cárcel y el traslado de los reclusos a otras prisiones del país, se convocó a un concurso nacional de arquitectura dirigido por la Sociedad Colombiana de Arquitectos –SCA–, para la entrega de una propuesta de diseño orientada a la restauración y musealización del antiguo panóptico. 

El proyecto ideado por el arquitecto Luis Humberto Duque resultó ganador, y entre los años 2006 y 2009 se adelantaron las obras. 

Esta intervención consistía en la recuperación total del edificio original y la llamada Casa del Alcalde –situada al costado suroccidental–; la eliminación de las edificaciones añadidas a lo largo de los años de funcionamiento del programa carcelario; la construcción de dos estructuras adicionales, una para servicios y otra de carácter técnico, y finalmente, el desarrollo de un sistema de espacios públicos que anudara los diferentes elementos del complejo. 

Algunos retos

La ingeniera cuenta que “tristemente, algunos mandatarios no le dieron continuidad al proyecto y este acabó siendo otro elefante blanco. Pasaron ocho años hasta que en 2017 la administración municipal de la capital del Tolima se propuso retomar las obras. Sin embargo, para ese entonces los diseños con los que se había obtenido el permiso de intervención por parte del Ministerio de Cultura no cumplían las normas de construcción sismorresistente, pues estas habían sido reemplazadas en el año 2010 (NSR-10)». 

«Así las cosas, se tuvo que actualizar el conjunto de estudios realizados durante la primera fase, para lo cual se hizo un convenio con la Fundación Escuela Taller de Bogotá». 

Vista desde afuera del panóptico de ibagué.
De cárcel a museo: la historia del Panóptico de Ibagué

«Tan pronto se obtuvo la nueva licencia –2018–, se reanudaron labores, las cuales aún continúan, aunque muy buena parte del complejo está en funcionamiento desde abril”, dice Prada Alvis. Las dos fases recibieron mención especial en la XXVII Bienal Colombiana de Arquitectura y Urbanismo, en la categoría de Intervención en el patrimonio en 2020. 

Debido a la serie de dificultades que hubo durante la consecución del proyecto, la comunidad empezó a rechazarlo. Este hecho motivó la puesta en marcha de un proceso de socialización en el que se concientizó a los ibaguereños sobre la importancia de que esta iniciativa se materialice. 

El resultado

“Ahora, tres meses después de abrir sus puertas, el edificio, completamente blanco, no tiene un solo grafiti. Y eso no es todo: en sus alrededores continuamente se realizan manifestaciones culturales de todo tipo, que van desde actividades de parkour hasta break dance. Este se ha convertido en un foco cultural de Ibagué, sin duda”. 

Pero el Panóptico de Ibagué es también un museo de representación cuyo faro es la historia del Tolima; relata de manera dinámica el proceso de conformación de su territorio, en el que sociedad, cultura y economía se desarrollan a través de una geografía única: el valle del Magdalena, que se extiende en medio de dos cordilleras. 

Corredor del panóptico de ibagué.
De cárcel a museo: la historia del Panóptico de Ibagué

Este centro ha logrado alimentar la vida cultural de la ciudad. Muestra de ello es que los vecinos del edificio han empezado a pintar las fachadas de sus casas en un gesto de apropiación formidable. 

“De las cosas más bellas que esperamos es que reciba una gran cantidad de visitantes, no solo extranjeros, sino locales. ¡Queremos que se convierta en un punto de referencia para los habitantes de Ibagué! La sostenibilidad social del proyecto es lo único que garantiza que perdure y se conserve otros cien años. Así, para la administración municipal que le sigue apostado al panóptico, no será un gasto. Será una inversión, y la inversión será mejor mientras más personas se vean beneficiadas”.

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