PISCINA EN EL TECHO, la casa de Marco Peres en Brasil

Con estructuras livianas de acero y madera, el arquitecto Marco Peres construyó esta casa de 567 metros cuadrados. Su plataforma recuerda un escenario ya que su transparencia, en la parte posterior, permite ver el bosque en Araçoiaba da Serra, San Pablo (Brasil).

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Imagínese vivir en un gran escenario. En lugar de público, un bosque de plátanos. En vez de telón, paneles de vidrio que recorren los laterales. La sensación de estar en un teatro es la que genera esta casa que fue construida en el condominio del Club de Golf Lago Azul, en el interior de San Pablo, por el arquitecto Marco Peres, de 48 años, para que fuera su vivienda.

Con la experiencia de quien construyó el Teatro San Pedro, en Porto Alegre, él creó una caja, suspendida a un metro de altura del suelo, con estructuras de vigas de acero paralelas. La mayor parte de las habitaciones está en la planta baja, cuyo piso es de madera de ipé, con cerramiento de vidrio por detrás.

Hace unos dos años Peres cambió su residencia en la capital Gaucha (Porto Alegre), donde se formó y enseñó por más de 19 años, por la ciudad de Sorocaba, atraído por la oferta laboral. En la búsqueda de un sitio para vivir en la región, encontró este interesante terreno de 1.080 metros cuadrados, con forma triangular. “Es lo inverso a lo convencional: el frente tiene 10 metros y se va abriendo hacia el fondo hasta alcanzar los 50 metros hacia el bosque”, explica. En la zona más grande instaló la casa con una longitud de 30 metros y altura de 4, elevada del piso para evitar la humedad y permitir la absorción de la lluvia.

Preocupado por la sustentabilidad, Peres hizo la obra del modo más racional posible. Utilizó muy poca agua y materiales descartables, usó solamente tres contenedores de desperdicios pues empleó estructuras prefabricadas y montadas en el sitio con un mínimo de personal. “Usé el hormigón armado solamente para la base, los pilares y la piscina del techo”, explica el arquitecto.

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Sí, como él lo afirma, para conservar la privacidad la piscina está encima de la casa. Es una caja de 25 metros de longitud, 1,20 de ancho y 1,50 de profundidad, sustentada por columnas de acero y hormigón. El área restante tiene un deck y un techo verde sobre placas de maderas OSB (madera reciclada de obras) sustentadas por las vigas metálicas.

Debajo de la piscina yace el corredor que comunica todas las habitaciones. Por esta razón, el techo en esta zona tiene una altura de 2,30 metros mientras que en el resto de la casa es de 3.

En la fachada del frente, cerrada por un panel de listones de madera de itaúba, se destaca un volumen blanco ocupado por la cocina. Esta zona está separada del la sala por una mesa de madera de pequiá construida por el diseñador Pedro Petty. De él también son los pufs y el banco del deck de la parrilla ubicada en la parte posterior del jardín. “Es una tradición gaucha que no podía faltar aquí», asegura.

Por el momento, el arquitecto vive en esta construcción en compañía solamente de su perra Tuca, una collie de dos años de edad; pero pensando en el futuro, hizo esta casa flexible y adaptable a las diferentes fases de su vida. Con armarios y paredes de yeso puede obtener hasta tres suites, aunque hoy solamente tiene una, donde duerme. “La transparencia de la piel del vidrio me despierta temprano, cuando sale el sol, lo que compenso al tumbarme en la cama de noche para ver la luna y los árboles”, afirma.

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