Restaurar edificios patrimoniales como la oportunidad de crear un nuevo futuro

Por Rodrigo Toledo, arquitecto y profesor asistente de la Universidad Pontificia Bolivariana
/
Diciembre
24 - 2020
Crédito de la foto: FOTOGRAFÍA: PETER BENNETTS CORTESÍA DE HASSELL + OMA
Las firmas OMA y Hassell intervinieron el WA Museum Boola Bardip, en Australia. No enfrentaron esta labor como una restauración, sino como la oportunidad de crear una nueva estampa para el futuro.

Intervenir  edificios patrimoniales suele ser una operación de cuidado. Usualmente, los restauran con el fin de preservar su arquitectura, siendo las fachadas el principal foco de interés. Estas estructuras adquieren valor cultural con el paso del tiempo, pues recuerdan la forma como se construía hace décadas e incluso siglos; son huellas vivas de la historia de nuestras ciudades.

Restaurar implica un esfuerzo técnico para congelar la imagen del pasado. Pero en ocasiones, los requerimientos de las instituciones albergadas en estas edificaciones hacen necesario concebir piezas nuevas que las complementen y, cuando esto ocurre, lo antiguo y lo novedoso conviven en una especie de collage arquitectónico y espacial. Este es el caso de la adición al WA Museum Boola Bardip, diseñada por las firmas OMA y Hassell, construida recientemente en el Centro Cultural de la ciudad de Perth, en Australia. La nueva estructura cuenta con espacios para exhibiciones, además de locales comerciales y restaurantes.



Sus volúmenes envuelven los edificios históricos del complejo, que datan de mediados del siglo XIX y principios del XX, de tal manera que se genera un vestíbulo urbano y cubierto entre ellos, llamado City Room, diseñado para eventos públicos.

Vea tambien: Medellín: el lugar de las casas más lindas y destacados deportistas del país

Por otro lado, la propuesta plantea dos circuitos que conectan las construcciones existentes con las nuevas y, a su vez, crean múltiples recorridos para que los visitantes disfruten de las exposiciones. La expresión de los muros de mampostería a la vista y las ventanas en arco de los edificios neoclásicos se contrapone a las cajas en voladizo revestidas con láminas de acero perforado.

Sin embargo, el color cobrizo de algunas de las superficies recientes hace eco de los tonos terracota del ladrillo original. El reto de construir hoy sobre lo que se edificó hace más de un centenar de años es abordado en este proyecto al ocupar los vacíos entre las estructuras existentes. Esta intervención de OMA y Hassell reconoce en el intersticio la oportunidad para crear una obra pública que, literalmente, hace una costura y articula una serie de piezas patrimoniales.

Lejos de imitar sus gestos, los arquitectos entienden que sumarle valor a una huella arquitectónica supone construir desde las técnicas actuales. Antes que restaurar o emular, proponen generar una nueva estampa para el futuro, un diálogo que atraviesa el tiempo entre dos formas de arquitectura.

Vea tambien: La pandemia nos enseñó de la importancia de la bioseguridad en casa

  • Send this to a friend