UN PRITZKER PARA CHINA

Arraigo y funcionalidad contemporánea son algunos de los atributos de las obras de Wang Shu, ganador del Premio Pritzker, el máximo galardón de la arquitectura mundial.

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El 25 de mayo tendrá lugar en Beijing la entrega del Premio Pritzker de Arquitectura, patrocinado por la Fundación Hyatt. En la trigésima segunda edición de la ceremonia, el medallón de bronce le será entregado a Wang Shu, nacido en 1963 en la ciudad de Urumqi, al noroeste de la República Popular China.

Sus obras son el producto del trabajo del Amateur Architecture Studio, taller de diseño fundado en 1998 en la ciudad de Hangzhou por él y su esposa, Lu Wenyu.

A partir del nombre de su estudio, Shu destaca el carácter espontáneo y creativo de su oficio, y se acerca con respeto y curiosidad a las técnicas del quehacer artesanal. Borra las fronteras entre arte y arquitectura, y retoma elementos tanto materiales como conceptuales de las tradiciones constructivas de su país para plantear una arquitectura fuertemente local y profundamente innovadora.

Impactado por la demolición de estructuras y entornos característicos de los antiguos ambientes urbanos chinos, ha recogido materiales de las edificaciones derruidas para reutilizarlos, reinterpretando su sentido en instalaciones artísticas como Jardín tejado, presentado en la Bienal de Arquitectura de Venecia en 2006 y realizado con 66.000 tejas recicladas. Sus conceptos también los ha explorado  en edificios públicos como el Museo de Historia de Ningbo (2003-2008) –de una potente presencia material y volumétrica–, y en viviendas de distintas escalas como las cinco casas dispersas que se levantan sobre el agua en Ningbo (2003-2006)

y las torres de apartamentos de Hangzou que sugieren en su fachada, desde un planteamiento totalmente contemporáneo, el ritmo de las viviendas tradicionales chinas.

Aunque ha recibido numerosos premios y reconocimientos a lo largo de su carrera, Shu sostiene que “un problema de la arquitectura profesional es que se piensa mucho en el edificio. Una casa, algo más cercano a nuestra vida simple y trivial, es más fundamental que la arquitectura. Antes de ser arquitecto yo era tan solo una persona educada. Para mí, la arquitectura se trata tan solo de un trabajo de tiempo parcial. En primer lugar, la humanidad es más importante que la arquitectura y el simple saber artesanal es más importante que la tecnología”.

El jurado, presidido por Lord Palumbo e integrado por notables personalidades de la arquitectura, entre quienes se encuentra la también galardonada Zaha Hadid, concluyó en su acta de premiación que “el Premio Pritzker de Arquitectura 2012 se otorga a Wang Shu por la naturaleza y la calidad excepcional de sus trabajos realizados, y por su empeño constante en la búsqueda de una arquitectura responsable y sin concesiones que surge de un sentido específico de cultura y de lugar”.

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