Una casa galería bogotana con la arquitectura de Rogelio Salmona

Por Rodrigo Toledo, arquitecto y profesor asistente de la Universidad Pontificia Bolivariana
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Abril
27 - 2021
Crédito de la foto: Andrés Valbuena
Con arquitectura de Rogelio Salmona e interiorismo del arquitecto David Restrepo, esta casa en el norte de Bogotá se comporta como una galería de arte y diseño, sin descuidar su fin: ser el refugio de una familia.

Cuando pensamos en la arquitectura de una casa es usual remitirnos al contenedor, a los volúmenes, la estructura, las formas y los materiales que definen su generalidad. Muchos arquitectos se dedican al diseño de lo que podríamos llamar un cascarón o envolvente, que delimita el espacio y lo separa, en mayor o menor medida, del exterior.



La secuencia de las bóvedas de concreto define la espacialidad de la casa. El comedor está ubicado bajo una de ellas y es iluminado por una lámpara colgante.

No obstante, la disciplina también se ejerce a un nivel más cercano al cuerpo y a la cotidianidad de quienes habitan. Disponer objetos en una estancia con alguna intención funcional y estética es también hacer arquitectura. Así, el diseño interior se ocupa de lo que aparece entre el cascarón arquitectónico y las personas.


Una escultura de Édgar Negret anima una de las terrazas exteriores, bajo la sombra de una
pérgola fundida en hormigón.

Estas dos formas de crear el entorno doméstico conviven y se complementan. En este proyecto, construido hace poco más de una década en los cerros de Bogotá, se coordinan de manera ejemplar para cualificar el espacio El diseño arquitectónico de esta residencia estuvo en manos del maestro Rogelio Salmona (1929-2007). El arquitecto planteó un sistema espacial a partir de dos naves, donde una contiene la zona social y de servicios, mientras la otra alberga las habitaciones. En medio de ambas, un espejo de agua atraviesa el proyecto y establece un punto de conexión entre los dos volúmenes a través de corredores cubiertos.

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Esta obra recoge muchas de las búsquedas espaciales y formales de Salmona. Aquí están presentes las cubiertas abovedadas, las escaleras en caracol, la subdivisión de áreas mediante cambios sutiles de nivel, la presencia del agua y la promenade arquitectónica que permite habitar los techos. El material predominante en este caso no es el ladrillo, sino el concreto fundido color champaña, que destaca la construcción entre la vegetación del lote. Por otro lado, el interiorismo estuvo a cargo del arquitecto antioqueño David Restrepo, en cabeza de David Restrepo & Cía. Arquitectos, con la colaboración de la diseñadora Claudia Uribe. La apuesta del interiorismo consistió en perseguir las geometrías de los volúmenes y utilizar una paleta cromática que mimetice el mobiliario con los muros y bóvedas de concreto.


Los tonos y texturas de los tapices y materiales fueron seleccionados para amplificar la arquitectura del maestro, no para hacerle contraste. Las piezas especialmente diseñadas, como algunos muebles fijos, se plantearon con una proporción horizontal y extendida, de tal forma que no compitan con la espacialidad diversa de la vivienda. Restrepo creó también los vestiers a la medida, en los que utilizó madera de cedro e implementó un sistema simple de iluminación con lámparas dirigidas. En los  salones y habitaciones propuso tapetes que funcionan como fondo neutro para que sobre ellos se dispongan los muebles.

Un espejo de agua articula los dos volúmenes de la casa y crea un patio que se vincula con los ambientes y circulaciones de la residencia.

El amueblamiento incluyó piezas clásicas del mobiliario del siglo XX. Entre las sillas y mesas se encuentran obras de Charles y Ray Eames, Isamu Noguchi, Alvar Aalto, Gerrit Rietveld, Ron Arad y Le Corbusier. Una escultura de Édgar Negret anima el espacio exterior de la residencia, mientras un cuadro de Ana Mercedes Hoyos preside uno de los salones. La casa, con su arquitectura generosa y austera, se convierte en una especie de galería de arte y diseño gracias al interiorismo, pero es también un lugar para el descanso familiar.

La arquitectura de Rogelio Salmona y el interiorismo de David Restrepo se conjugan en una obra que persigue constantemente una relación con el entorno y las visuales. Mientras la primera busca la luz y la amplitud, la segunda propone lugares para el recogimiento. Dos arquitecturas que al unísono crean un ambiente doméstico atento al confort y desligado de las modas.

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