Una casa residencial moderna diseñada para concebir una vida familiar entre pinos

Por Rodrigo Toledo, arquitecto y profesor asistente de la Universidad Pontificia Bolivariana
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Febrero
26 - 2021
Crédito de la foto: FOTOGRAFÍA: DALE TU, CORTESÍA MÉTRICA
Con un patio que atraviesa sus tres niveles, esta vivienda en Clyde Hill, un suburbio cercano a la ciudad de Seattle, Estados Unidos, recuerda la Casa Curutchet, en Argentina, realizada por Le Corbusier.

Existe una diferencia entre la arquitectura residencial que se hace para un cliente particular y la que se diseña para una operación inmobiliaria especulativa, donde quien hace el encargo busca vender la propiedad. Mientras la primera considera las formas específicas de habitar de sus futuros dueños, la segunda suele responder a una serie de maneras preestablecidas que conducen a un resultado genérico. Esta casa diseñada por Métrica, estudio que dirigen los arquitectos colombianos Juan Pablo León y Andrés Villaveces, con sedes en Bogotá y Seattle, Estados Unidos, si bien responde a la iniciativa de un grupo de inversionistas, propone una arquitectura que ignora las fórmulas comerciales tradicionales.

En la planta inferior, una zona de estar puede recibir a los huéspedes gracias a su pequeña cocina.

 Ubicada en Clyde Hill, un suburbio cercano a la ciudad de Seattle, en el estado de Washington, Estados Unidos, la casa ocupa una parcela rodeada por un bosque de pinos. La presencia de los árboles se toma como punto de partida para concebir el proyecto desde el lugar y entender que la vegetación constituye un paisaje cercano que, más que ser observado y admirado a la distancia, puede ser habitado.

El vacío central articula todos los niveles de la casa y permite que los diferentes ambientes
interactúen.

Para lograr lo anterior, los arquitectos implementaron un patio que nace en el sótano y atraviesa verticalmente los dos niveles superiores de la construcción. En él sembraron un jazmín japonés, que florece y cuyo follaje cuelga y filtra la luz del sol. Esta estrategia recuerda la Casa Curutchet, en Argentina, donde Le Corbusier plantó un árbol en el interior y dispuso una rampa en torno a él para conectar todos los pisos. 


Planta del primer piso

Por otro lado, el patio, propio de la tradición tropical y latinoamericana de León y Villaveces, no suele aparecer con frecuencia en la arquitectura norteamericana, lo que contribuye al carácter atípico de la propuesta. 

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Este vacío central articula espacialmente las tres plantas de la construcción. En el sótano sirve para introducir ventilación y luz natural; en la cocina –ubicada en el nivel de acceso– tiene un balcón que se asoma sobre él y, finalmente, en la habitación principal se abre hacia un deck aéreo que también mira sobre este espacio. El patio propicia el encuentro visual de los residentes, e incluso permite conversar de piso a piso a través de él.3

La cocina goza de un espacio generoso con superficies amplias de trabajo y un diseño de iluminación especial.

La volumetría de la casa busca reducir el impacto visual de su escala en el lugar. Las fachadas de la planta baja fueron enchapadas en piedra, mientras el segundo piso se separó en dos cuerpos, uno con la cubierta plana y otro con un techo a un agua, ambos revestidos con lámina metálica negra.

El cambio en los materiales y la fragmentación de los volúmenes, junto con el emplazamiento del proyecto a desnivel, contribuyen a que este no se perciba como una gran masa. El acceso se enfrenta al patio en torno al cual se disponen la zona social y la cocina, además de una habitación y un estudio. Arriba, cuatro alcobas y un estar familiar se agrupan en dos franjas paralelas. A su vez, el sótano alberga una sala de entretenimiento y un cuarto para huéspedes. 

El sistema estructural y constructivo consiste en una serie de bastidores de madera que conforman el soporte de los muros –método ampliamente utilizado en la construcción norteamericana–, combinados con refuerzos en elementos de acero para resistir los voladizos sobre el frente de la casa. Al interior, estas estructuras se revisten con panelería seca y tablillas de cedro que contrastan con los muros de concreto vaciado en la parte baja del patio.

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Enchapes de madera y piedra revisten los muros que confinan el patio. Las aperturas de piso a techo integran este espacio a los diferentes ambientes de la casa.

Esta casa reinterpreta la especialidad propia del trópico para llevarla a un contexto diferente y generar un ámbito de interacción familiar en contacto con el cielo. Hace una reflexión sobre el habitar doméstico y plantea un ambiente en el que el paisaje se incorpora a la estructura. También desmiente la idea generalizada de que la “arquitectura comercial” –como algunos la llaman– debe ser corriente.


El sol y el viento forman parte de la arquitectura de esta casa. El patio permite una vida doméstica vinculada con el clima.

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