Recursividad: una fachada hecha de sillas en la República Checa

Con el fin de no salirse de un ajustado presupuesto y aprovechar los recursos de sus clientes, arquitectos checos emplearon más de 900 sillas para renovar la fachada de este edificio, que sirve como sala de exhibición y ventas a una firma de mobiliario.

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La firma de arquitectos checa Chybik + Kristof ideó este proyecto con el objetivo de transformar una antigua sala de ventas de autos a las afueras de Brno, República Checa, en un espacio de exhibición y ventas para la compañía My DVA, especializada en muebles de oficina y educación. El edificio original –de una sola planta y en condiciones avanzadas de deterioro– fue transformado en una especie de celebridad de la arquitectura local por la recursividad en el uso de los materiales constructivos para mantenerse dentro de un presupuesto restringido. El proyecto de Chybik + Kristof comprende una nueva fachada compuesta por más de 900 asientos de plástico negro. La repetición de estos elementos creó una textura innovadora que, además, funciona como un anuncio publicitario para la firma de muebles.

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El reto fue hacer un buen proyecto con un presupuesto bajo, en palabras de los arquitectos fundadores de la firma, Ondrej Chybik y Michal Kristof: “Una solución que fuera barata, prácticamente gratis”. Al no ser propietarios del edificio, sus clientes decidieron que la inversión en la apropiación y rediseño del espacio debía ser moderada, haciendo énfasis en que fuera de carácter temporal. La respuesta fue trabajar con los materiales –plástico y metal– y la línea de producción de My DVA. Al crear una piel compuesta por la repetición de asientos se cumple con la función de proteger la fachada, pero también de dar un aspecto contemporáneo a la estructura. Este proyecto también incluyó una renovación del espacio interior, con una nueva sala de exposición para las diferentes líneas de muebles de la empresa en ambientes independientes, aunque todos bajo un mismo techo. Las particiones originales fueron reemplazadas por tres galerías circulares que representan los segmentos de la producción –mobiliario escolar, de oficina y piezas de diseño–. También están las oficinas de la compañía, la mayoría ubicadas en el perímetro exterior del edificio, con iluminación y ventilación natural. Los cilindros que definen las galerías están demarcados por cortinas blancas que abarcan la altura completa del lugar y que pueden ser cerradas o abiertas según se requiera. Además, actúan como difusoras de luz para crear una sensación de entorno natural. La fachada del edificio y el espacio interior representan el carácter de la empresa: funcionalidad para ajustarse a necesidades cambiantes. En este proyecto, mobiliario y arquitectura se unen en la misma expresión.

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