Diseñado por Mallol , Krume Bäcker es una panadería recientemente terminada en Costa del Este, Panamá. Con una superficie interior de 193 metros cuadrados, el proyecto combina la claridad arquitectónica con un compromiso con la sostenibilidad. Inspirado en las raíces austriacas de la panadería , el diseño interpreta valores como la simplicidad, la calidad y la tradición, a la vez que responde a las expectativas contemporáneas y a las realidades del entorno panameño. Una característica distintiva del espacio es el uso de tierra compactada en la construcción del bar y las paredes interiores. Esta técnica fue desarrollada y aplicada por Aparato con tierra local sin procesar. Este método de construcción tradicional no requiere un alto consumo energético, lo que reduce significativamente el impacto ambiental. Además, proporciona estabilidad térmica, aislamiento acústico y un acabado texturizado que realza la identidad del espacio. Todo el trabajo se realizó en colaboración con artesanos locales, contribuyendo a la participación comunitaria y a la transmisión de conocimientos técnicos. El diseño de la panadería El mobiliario fue diseñado a medida por Mallol Lifestyle Studio y elaborado por The Alma Studio con maderas nobles nativas recuperadas del embalse de Bayano. Estas maderas han permanecido sumergidas desde la inundación de la región hace décadas y ofrecen una alternativa sostenible a la tala convencional. La extracción se gestiona en colaboración con la comunidad Guna Madugandí mediante técnicas controladas que evitan la alteración del ecosistema local. Una vez recuperada, la madera se seca en horno durante varios meses para garantizar su durabilidad y rendimiento. Las mesas, sillas y piezas de servicio resultantes aportan calidez y textura al espacio, manteniendo un impacto ambiental mínimo. La distribución interior permite una variedad de usos, desde visitas cortas hasta estancias prolongadas. La circulación es abierta e intuitiva, con configuraciones de asientos que se adaptan tanto a personas como a grupos. El diseño enfatiza las líneas limpias, los tonos neutros y los materiales naturales para crear un ambiente tranquilo y acogedor. La iluminación se centra en el producto estrella de la panadería, el pan, contribuyendo al ambiente general sin acaparar demasiada atención. Desde la elección de materiales hasta las estrategias espaciales, Krume Bäcker fue diseñado como una plataforma para la responsabilidad ambiental y el compromiso social. El uso de recursos locales, técnicas de construcción de bajo impacto y acabados artesanales reflejan un enfoque que prioriza el rendimiento a largo plazo y la relevancia dentro del contexto urbano panameño. El proyecto sirve como modelo de cómo los interiores comerciales pueden incorporar prácticas sostenibles sin comprometer la calidad del diseño ni la funcionalidad operativa.
