El balance perfecto

Este apartamento, construido a finales de los años veinte por Benjamin Marshall en la ciudad de Chicago, se identifica por su perfecto balance entre piezas únicas de colección y arte emergente.

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Edificios y casas históricas y una vista sobre el lago Michigan son los elementos que componen la ubicación, en un undécimo piso, de esta vivienda. Su propietaria eligió el barrio Gold Coast no solo por su rica arquitectura, sino por los senderos peatonales, las playas y la cercanía a tiendas y restaurantes. “Me gusta mucho porque podemos caminar a casi todos lados desde nuestro hogar”, comenta. Sin duda, un gran hallazgo para una instructora de yoga que busca tranquilidad y equilibrio.

El diseño lo define, en gran medida, la panorámica del apartamento, por eso sus dueños intentaron capturar la perspectiva exterior en tantas habitaciones como fue posible y abrieron la cocina para aprovechar una de las mejores vistas. “Encontramos el piso perfecto para vivir, pues podemos apreciar lo que pasa en las calles porque cuenta con un sentido de escala perfecto”, agrega. 

Sin embargo, lo que hay en su interior es igualmente valioso: mobiliario clásico y de diseño, obras de arte que dan el toque de color e interpretan el estilo de quienes lo habitan. Todo bajo la asesoría de la firma local Interior Elements Ltd. 

Su distribución está determinada por una habitación principal con baño, un gran estudio, el comedor y la cocina. Además, cuenta con un cuarto exclusivo para hacer yoga. 

Originalmente tenía cuatro alcobas, pero sus propietarios decidieron eliminar dos para aprovechar mejor sus áreas y así cada pieza de diseño se luce, como lo hacen, por ejemplo, el mueble de los años cincuenta creado por el suizo John Graz y la obra del artista alemán Markus Linnenbrink, las cuales están en el estudio y conjuntamente enmarcan la estética del lugar. 

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Del mismo modo, las sillas vintage diseñadas por Pierre Guariche son una joya que complementa el espacioso comedor de ventanales y puertas de vidrio con marco blanco.

La forma duplicada de cada asiento hace que se conviertan en las protagonistas de una de las áreas principales y de mayor uso. 

La sala manifiesta la inclinación de sus habitantes por objetos reconocidos, además de ser la escena que reúne algunas de las piezas de arte y de diseño más significativas y valiosas: la silla Barcelona, de Ludwig Mies van der Rohe; el sillón Aland Wing, de cuero oscuro, y la famosa lámpara Arco así lo evidencian.  

No obstante, donde se mire es posible apreciar algún objeto de diseño. Fotografías de Josef Schulz, imágenes en blanco y negro de Donald Sultanpinturas de Clarisse Perrette mobiliario de Stephen Antonson extienden la lista de algunos maestros dedicados al oficio de decorar. 
“Aunque estudié historia siempre he tenido una fascinación por el diseño y la estética. Me encantan los diseñadores de mediados de siglo y de todas partes del mundo. Por ejemplo admiro la creatividad y fantasía de Gaudí y la simplicidad de Mies van der Rohe”, concluye la propietaria de este apartamento de arquitectura clásica, pero que propone una decoración donde la modernidad y la tradición son aliadas.

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